Terrorismo y subversión métodos de Estados Unidos contra Cuba

cuba-maineInnumerables familias cubanas están marcadas para siempre como resultado de los atentados terroristas contra nuestro país promovidos por grupos anticubanos de La Florida. Ha sido un sentimiento enfermizo desde que triunfó la Revolución en 1959 el querer usar mecanismos sobre la base del terror para acabar con el sistema y volver a lo que fue antes este archipiélago: un apéndice de Estados Unidos.

Desde los años 1960, la CIA creó un enorme “estación” en Miami donde se gastó decenas de millones de dólares en la creación de grupos terroristas que multiplicaban sus operaciones en territorio cubano. Asimismo, la agencia preparó a cientos de terroristas que luego usó no solo contra Cuba sino en distintos países latinoamericanos.

Cuando repasamos la historia y el papel que desempeñaban René González, Antonio Guerrero, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Fernando González en Estados Unidos, se comprende rápidamente que la misión de seguir y monitorear grupos anticubanos en la Florida, tenía como único propósito contribuir a salvar vidas humanas y proteger a sus compatriotas de la hostilidad de acciones aupadas por la Fundación  Nacional Cubana Americana, y otras enmascaradas por la CIA dirigidas a lo mismo: derrocar la Revolución.

La quema de cañaverales y establecimientos públicos, los atentados con bombas y otros explosivos, la planificación de atentados contra Fidel y otros dirigentes cubanos, la infiltración de grupos para organizar y crear acciones de desestabilización y para entrar clandestinamente armas en el país, figuran en la interminable lista de hechos terroristas que justifican y han justificado el estado de necesidad de Cuba para infiltrar y mantener agentes en Estados Unidos que eviten la agresividad y la vulnerabilidad de nuestro territorio ante la agresividad anticubana.

Más de 3 500 víctimas es el resultado de las acciones terroristas durante más de cuatro décadas. Para que se tenga una idea, solo en  los años 1990,  período en que actuaban los cinco luchadores cubanos en territorio de La Florida, se contabilizan más de 70 grandes acciones contra Cuba – que incluyen instalaciones dentro y fuera del territorio: vuelos de avionetas de Hermanos al Rescate, infiltraciones armadas, atentados contra hoteles cubanos, detección de mercenarios en suelo cubano, la infiltración de grupos para apoyar la subversión interna, entre otras.

¿Existían o no razones suficientes para defenderse contra la hostilidad de estos grupos anticubanos aupados y protegidos en suelo norteamericano? ¿Podría quedarse el país de brazos cruzados ante la permanente hostilidad contra su pueblo?

El líder histórico de la Revolución cubana, Comandante en Jefe Fidel Castro defendió  el derecho de nuestro país para contribuir a conservar su independencia y las vidas humanas, mientras en territorio norteamericano se organicen sabotajes armados, ametrallamiento a instalaciones turísticas, introducción de armas y explosivos  y sobre todo brutales atentados terroristas.

¿Qué ha pasado con el connotado terrorista Luis Posada Carriles autor intelectual y material de innumerables acciones contra nuestro país? Posada admitió ser el organizador  de los atentados contra centros turísticos cubanos, corroboró que la Fundación Nacional Cubano Americana lo financiaba todo y su entonces presidente Jorge Más Canosa supervisaba las operaciones personalmente; igualmente  admitió haber financiado al salvadoreño Ernesto Cruz León para la colocación de bombas en hoteles de La Habana. Sin embargo, Posada Carriles nunca ha sido juzgado por terrorista.

El juicio contra nuestros Cinco Héroes, además de irregular e injusto, fue una vendetta política de los grupos anticubanos en Miami y de la Florida, que dejaron caer sobre ellos todo el odio visceral contra la Revolución cubana y lo que ellos simbolizaban aún rabiosos por el revés sufrido cuando el niño Elián González regresó a la Patria tras el fallo decretado por la Corte Suprema de ese país.

Como en los primeros años, tras el triunfo de la Revolución en Cuba, Estados Unidos no perdona. Busca una y otra vía, uno y otro método para destruir a la revolución.

El diario El Nuevo Herald  reveló el incremento de los fondos de Estados Unidos para dotar a ciberdisidentes aliados a Washington, dirigidos a dotarlos de tecnología y financiamiento para propiciar el cambio  en Cuba. Una manera también de impulsar el terrorismo.

En Carta del Departamento de Estado al Congreso fechada hace menos de un año, el plan era invertir  20 millones de dólares aprobados para los programas de subversión en Cuba durante el año fiscal que concluyó el 30 de septiembre pasado.

El dinero sería administrado por tres entidades del Departamento de Estado: la Oficina de Latinoamérica y el Caribe (LAC) de la USAID; la Oficina de la Democracia, los Derechos Humanos y el Trabajo (DRL); y Asuntos del Hemisferio Occidental (WHA).

Por supuesto, la misiva nunca hizo referencia a los destinatarios de esos fondos teniendo en cuenta que estas prácticas son ilegales en Cuba. Así se incluyó dinero- más de 4 millones de dólares -, para un supuesto “programa de democracia digital” que estimularía el uso de  “tecnología innovadora”, señalaba la carta del Departamento de Estado.

Así también se especificó que también gastarían 2.87 millones de los 20 millones de dólares para administrar los programas para Cuba, que tienden a generar un alto volumen de papeleo, en comparación con otros programas estadounidenses de ayuda al extranjero.

Solo entre los años 2001 y el 2008 los fondos históricos de la USAID para la subversión en Cuba ascendieron a 197 270 000 de dólares.

O sea que actualmente, y como parte de la continuación de esa política de agresividad y subversión contra nuestro país, el gobierno estadounidense ha utilizado en su intento por desestabilizar nuestra sociedad, una combinación de métodos subversivos tradicionales y novedosos. Tanto para el año fiscal 2009 como para el 2010, se destinaron 20 millones a programas subversivos a través de la USAID y el Departamento de Estado.

Las acciones subversivas nunca han cesado. Y Estados Unidos mantiene en cárceles de esa nación cinco símbolos; los utiliza como mecanismo de chantaje contra Cuba, manipula el caso y lo convierte en un problema político, cuando verdaderamente estos hombres son inocentes; lejos de ser juzgados, son verdaderos luchadores por la paz y contra el terrorismo.

Al gobierno de Washington le cuesta mucho trabajo admitirlo porque sería asumir su equivocada agresividad desarrollada contra nuestro país durante más cinco décadas, incluyendo el bloqueo caduco y obsoleto que mantienen, es parte también de la fachada para justificar su actuar contra once millones de cubanos y para intentar engañar a su propio pueblo a quien siempre le han ocultado la verdad.

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