Los niños genios frente al tablero

En Cuba, el ajedrez es uno de los mejores ejemplos de la masividad en el deporte. Foto: Internet.

¿Desea jugar contra Morphy o Capablanca? ¿Quiere tener como contrario a Tal o a Reshevsky?  Con este último, si la familia lo permite, pues su actitud siempre fue la de sacar dinero a costa de él.

¿Escoge a Fisher o a Judith Polgar? Tal vez le agrade tener de rival a Magnus Carlsen ¿Qué les parece enfrentar a Anatoli Karpov, a Garry Kasparov? Se ha colado un costarricense: Alejandro Ramírez, aunque prefirió actuar por Estados Unidos.

Ellos son los muchachos genios del juego ciencia de todas las épocas, muchos ya fallecidos. Morphy, por ejemplo, vivió en el siglo XIX (1837-1884). Todos están incluidos en el libro Los niños prodigio del ajedrez.

La obra perteneciente a la Editorial Academia, adscrita a la Empresa de Gestión del Conocimiento y la Tecnología, presenta diversas partidas de los 51 seleccionados, una invitación a observarlas, revisarlas, llevarlas a los tableros, buscar variantes, casi como jugar contra ellos.

En el volumen impactan las magníficas fotos personales que reflejan, en gran medida, el carácter de los jugadores, el diseño atractivo y la cuidadosa edición.

La obra es la más plena de Cuba en relación a este asunto, aunque existe un antecedente que data de 1973 cuando el español Pablo Morán publicó un texto de igual título, pero con menos jugadores precoces.

El libro cubano surge del curso acerca de estos talentos jóvenes, integrante de la parte ajedrecística en el espacio televisivo Universidad para Todos, desde el 8 de febrero de 2003.

Su colectivo de autores está integrado por 17 especialistas que han trabajado fuerte y con éxito desde el Instituto Superior Latinoamericano de Ajedrez (Isla) y continúan en la brega, ahora desde el Centro de Estudios del deporte ciencia.

Respecto al título, el prologuista Jesús González Bayolo, historiador de esta disciplina y Premio Nacional de Periodismo Deportivo, informó que mediante sus investigaciones supo que esa forma (genios o talentos) es correcta, la tradicional, según la Real Academia de la Lengua aunque ya se acepta decir prodigios también.

En las palabras de inicio, González Bayolo cita a Karpov cuando dice que “…los talentos pueden estar cuajados entre los 10 y los 14 años, y es a los 18 que se puede decir si tienen posibilidades o no de llegar a ser Grandes Maestros (GM) y hasta campeones del mundo”.

En tanto el historiador agregó “… pero como se verá más adelante, los prodigio gustan de adelantarse en el almanaque” y resaltó los casos de Sergei Karjakin, de   Ucrania, quien a los 12 años y cuatro meses ya era GM, y de Rameshbabu Praggnanandhaa, de la India,  cuando se convirtió en el Maestro Internacional más joven del mundo con 10 años y 10 meses y 19 días en 2016.

Concuerdo con László Polgar quien aseguró que “…los genios no nacen, se hacen con una educación especializada y en un contexto favorable”, pues lo demostraron, él y su esposa Klara con su proyecto educacional, con el cual sus tres hijas llevaron a Hungría a la victoria en la Olimpiada Femenina de  Salónica, Grecia, en 1989.

La época actual con el enorme desarrollo de la comunicación, el canto maravilloso de la computación, favorece la genialidad sin quedarse en los predios de la Diosa Caissa (musa del ajedrez) y de mantener una labor como la de Cuba se da la razón a los Polgar, pero el avance aquí no es causado por un internado hogareño, sino por un campo abierto para todos: la masividad.

En el capítulo Cubanos a temprana edad, luego de mencionar a los ya conocidos Guillermito, Amador, Nogueiras, Vera, Walter, Bruzón, Leinier, Quesada, está el brillo de José Luis Tejeda Mojena , de Pilón, a finales de los 90.

“En la actualidad algunos niños cubanos -en diversas categorías- se han destacado tanto en los Juegos Escolares Nacionales de alto rendimiento como en las competencias internacionales del área, donde han alcanzado títulos de la Federación Internacional de Ajedrez”, refiere el texto.

Si se ejerce una faena como la del paradigmático Isla y el ajedrez regresa a ser una asignatura en las escuelas, esa alimentación del talento facilitará el progreso mental del participante, lo principal, y la aparición de magos del tablero.

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