
El brasileño Joao Carlo de Oliveira fue recordista mundial de salto triple, proeza lograda en la cita multideportiva continental de 1975. Foto: Internet
El brasileño Joao Carlo de Oliveira ascendió hacia la gloria en los Juegos Panamericanos de Ciudad de México 1975, cuando quebró el récord mundial de triple salto con marca de 17 metros y 89 centímetros.
Ignorado hasta ese momento por muchos, el sudamericano fue el atleta más destacado de Latinoamérica en ese año, al protagonizar una de las hazañas más refulgentes de la época. También agregó la corona en salto largo con 7,19 metros.
¿Quién se atreve a negar la grandeza del cienfueguero Silvio Leonard?’ Llegó triunfante, a pesar de sufrir una contractura en una pierna en medio de la carrera de los 100 metros planos, con tiempo de 10 segundos y 15 centésimas.
Después, Leonard cayó en un foso y, golpeado de nuevo por la mala suerte, las lesiones le impiden actuar en los 200 metros y en el relevo corto 4×100.
El mexicano Olegario Vázquez Raña fue otro que brilló al igualar la cota del planeta en fusil neumático: 393 dianas en 400 disparos y todos los púgiles cubanos obtuvieron premios: siete de oro, dos de plata y dos de bronce, en una gran actuación.
Para el boxeador cubano Rolando Garbey fue su tercer título consecutivo en el clásico continental.
Fueron muchos los capítulos sensacionales, pero ninguno se eleva a la altura de lo realizado por Joao Carlo de Oliveira, que repetiitió su doble éxito dorado cuatro años después en San Juan 1979, con 17,27 en triple y 7,18 en la longitud. Por cierto, Silvio se desquitó allí: cetro en 100 (10,13 segundos) y 200 (20,37), además de la plata en el 4×100 (39,14).
Joao Carlo también se encumbró en citas olímpicas, con sendas preseas de bronce en Montreal 1976 y Moscú 1980.
Y aquel salto de 17,89 metros que lo hizo conocido en todo el mundo se mantuvo como máxima cota del triple salto hasta 1985, cuando el estadounidense Willie Banks se estiró hasta los 17,90.
