
Kathrine Switzer en el maratón de Boston 2017. (Foto AP)
La kenyana Jemima Jelagat Sumgong cruzó triunfante por la línea de meta tras recorrer 42 kilómetros y 195 metros en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, victoria que recorre el mundo y es titular en los medios de comunicación deportivos más importantes.
En la actualidad, nadie pone en duda que las mujeres son capaces de realizar hazañas deportivas increíbles en las carreras de largo aliento, pero hace cinco décadas, ni Jelagat Sumgong, ni la multimedallista bajo los cinco aros Valentina Yegórova (Rusia) o la plusmarquista mundial Paula Radcliffe (Reino Unido) hubiesen podido competir en la prueba más extensa del atletismo en citas multideportivas, pues ellas no podían disputar esa modalidad.
La corredora que se convirtió en un hito por desafiar los estereotipos y mitos machistas es Kathrine Switzer, quien en 1967 corrió de incógnita el maratón de Boston, Estados Unidos, uno de los más populares del mundo.
Pinceladas de la historia
Switzer, entonces con 20 años de edad, recorría esbelta las calles de Boston, cuando a pocos metros de la señal que marcaba el kilómetro cinco, la abordó un señor vestido de negro y con cara de pocos amigos.
Sin más, intentó arrebatarle el dorsal 261 con el que entró en la historia del deporte como la primera mujer en correr, de manera oficial, en un maratón.
El hombre -a todas luces un juez de la prueba y que algunos medios registraron como Jock Semple- la agarró con fuerza para sacarla de la carrera. A empujones, algunos corredores -entre ellos su pareja- impidieron que la joven fuera expulsada.
La muchacha nacida en Amber, Alemania, pero radicada desde niña en suelo norteamericano, hizo finalmente el recorrido de 42 kilómetros y 195 metros con tiempo de cuatro horas y 20 minutos, acompañada por un grupo de competidores que se solidarizaron tras el incidente.
Las imágenes de Switzer recorrieron el mundo. Un fotógrafo del Boston Globe captó el momento para la posteridad.

Momentos en que un hombre la agarró con fuerza para sacarla de la carrera.
Una apuesta que cambió vidas
En varias entrevistas Kathrine ha revelado que todo fue fruto de una apuesta con su entrenador. Él creía que las mujeres no podríamos terminar una maratón.
La muchacha entrenó, le demostró que era posible, y se lanzó a las avenidas de esa ciudad en aquel año.
¿Cómo logró inscribirse? Aun sonríe cuando relata la anécdota: “En la inscripción, en lugar de poner mi nombre, puse las iniciales y después mi apellido. Pensaron que era un hombre”. Como K.V. Switzer apareció en los formularios.
Su vida cambió después de Boston. Decidió que dedicaría tiempo y esfuerzo a promover los derechos de las mujeres en el deporte. Así comenzó una campaña por la inclusión de otras muchachas en las pruebas de maratón.
Durante muchos años organizó un circuito de carreras denominado Avon International Running Circuit, en el que participaron más de un millón de corredoras.
Su labor alcanzó reconocimiento mundial y fue una de las que exigió al Comité Olímpico Internacional que incluyeran la categoría femenina en la competición de largo aliento. Los esfuerzos se concretaron en 1984, en la cita bajo los cinco aros de Los Ángeles, en la nación norteña.
Switzer no ha dejado de correr en más de medio siglo. Como profesional llegó a ganar el maratón de Nueva York en 1974 y suma alrededor de 40 recorridos en su palmarés.
En la actualidad, la atleta y activista lleva adelante el proyecto 261WM, denominado Movimiento 261, con la utilización simbólica del número que llevaba en su primer maratón oficial.
El 17 de abril de este año, a los 70 años de edad, volvió a las calles de Boston, para celebrar el aniversario 50 de su hazaña en esa prestigiosa lid.
El comité organizador del evento la premió al otorgarle el dorsal 261, el mismo que usó en 1967 y que luego de la reciente edición será retirado de la justa para homenajear a la septuagenaria.
Kathrine Switzer fue una joven transgresora. Incluso las maratonistas cubanas que han asistido a Juegos Olímpicos u otras competencias le deben mucho a la protagonista de esta historia.

Cuando trataron de sacarla de la carrera.
¡Curioso!
Switzer comenzó a correr a los 12 años cuando su padre le recomendó que recorriera un kilómetro diario para integrarse al equipo de hockey de su colegio.
Otra precursora
Bobbi Gibb fue otra corredora que participó en la maratón de Boston de 1967, pero lo hizo sin dorsal, por lo que no fue una competidora oficial. También había participado en la prueba del año anterior cuando terminó por delante de más de 290 hombres de los 415 especialistas inscritos.
Nota del autor: Con información de un artículo publicado por el autor en la Revista Muchacha.
