
Adultos mayores de la casa de abuelos La Felicidad, en el municipio de Centro Habana. Fotos: Liz Arianna Bobadilla León.
¿Cuál es la diferencia entre un niño y una persona de la tercera edad? El primero es el inicio y al segundo, aparentemente, le tocó ser el fin.
Pero nadie puede garantizar que ese final de las personas longevas esté en la página 80 o en la 120, así que deben vivir como si estuvieran iniciando su paso por el mundo.
Esa es la filosofía de la casa de abuelos La Felicidad, la más grande del municipio de Centro Habana y con capacidad para 60 ancianos.
Marbelys Reyes Maturell, trabajadora social de la entidad, explicó a la emisora COCO que allí los adultos mayores realizan actividades recreativas, terapias ocupacionales y reciben la atención de especialistas en salud pública.
Además, agregó que los abuelos tienen garantizada una dieta balanceada y cuentan con la posibilidad de participar en excursiones a playas, museos y otros lugares de la ciudad, en los cuales interactúan con personas de diversos grupos etarios.
Según Maturell, un requisito indispensable para matricular en una casa de abuelos es que las personas de la tercera edad posean una salud física y mental adecuada, para que puedan participar del programa de actividades diseñado por la trabajadora social.
Garantizar una ancianidad feliz es la misión de los trabajadores de la institución, donde cada día se rompe la monotonía y le recuerdan a cada longevo que aún están comenzando a vivir.
Más detalles los podrá escuchar en el siguiente audio.

Cada día estas personas de la tercera edad realizan disímiles actividades en el centro.

Los especialistas que laboran en la institución mejoran cada día la calidad de vida de los ancianos.
