
Río Almendares, en La Habana. Foto: Cubadebate.
Preservar los ríos, arroyos y zanjas de la contaminación provocada por los residuales domésticos e industriales, destaca entre las prioridades para el 2019 de la Empresa de Saneamiento Básico de La Habana.
Según precisiones a la prensa especializada de Eduardo Breit, director general de esa entidad con sede en el municipio Marianao, existen en la ciudad una decena de ríos considerados de primer orden y que están en la agenda de esta empresa, incluidos los que surcan y bordean el Gran Parque Metropolitano de La Habana, así como los que tributan a la bahía capitalina.
En cada uno de ellos, además de numerosos arroyos y zanjas, el arrojo de basura y otros desechos imponen la necesidad de trabajar sostenidamente en el escombreo y construcción de barreras que protejan al medio ambiente y eviten las inundaciones.
El momento es oportuno para recorrer las márgenes del río Quibú, frontera hidrológica entre los territorios de La Lisa y Marianao, lugar muy impactado por los desperdicios de las prácticas religiosas y por las comunidades que se asientan en su cercanía.
En este escenario de labores la emisora COCO se encontró con Félix Wilson, quien está al frente de una brigada mecanizada que rectifica las laderas para que el agua fluya de forma normal.
