Los hornos de laminación de Antillana conocen muy bien a Josefina Luperón Cardet, una mujer forjada en el acero. Llegó a la empresa muy jovencita, con solo noveno grado, para servir de ayudante de obra, pues solo era obrero calificado; luego Josefina se tituló como técnico medio, más tarde como ingeniera metalúrgica y actualmente es master en ciencias.


