Desde la esquina donde estuvo la casa de Fermín Valdés Domínguez se destaca, en dirección diagonal, un mercado agropecuario; a sus espaldas hay claras huellas que demuestran que en ese lugar hubo un edificio que ya no existe.
En 1878 la vía más rápida que tenía José Martí para llegar a Guanabacoa era atravesando en lancha la bahía de La Habana y después en el ferrocarril que tenía su paradero en el Emboque de Regla.
La amistad entre José Martí y Nicolás Azcárate tuvo sus fundamentos durante los años que el primero vivió en México; ambos compartían el ejercicio del periodismo y la afición al teatro; en el álbum de bodas de Martí y Carmen hay una página escrita por Azcárate cuando asistió a la ceremonia.
A través de los cristales que protegen a los pasajeros de las inclemencias del sol, el aire o la lluvia, esperando el atraque de la lanchita de Regla, se divisa al oeste de la bahía de La Habana el campanario de una iglesia, el vetusto Emboque y varias instalaciones fabriles y portuarias.
Sentados en el muro del malecón, en la Avenida del Puerto, frente a la Alameda de Paula, se destaca hoy una moderna instalación portuaria que ha sustituido al antiguo muelle de Luz. Esta instalación fue inaugurada a finales del 2016.
Vamos a caminar por La Habana a la que llegó José Julián Martí Pérez en 1878 con su esposa María del Carmen Zayas-Bazán Hidalgo para formar familia; aquí estuvo en muchos sitios como viviendas, lugares de trabajo, círculos literarios y otros que guardan sus huellas.