Me ha ocurrido varias veces. Cuando se acerca una competencia atlética donde Cuba estará representada, comienzo a buscar en las listas de las posibles participantes a Miguelina Cobián.
Emilio Correa fue eliminado por el venezolano Pedro Gamarro en los octavos de final de los 67 kilogramos en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976. Al recibir la delegación, Fidel Castro indaga por el púgil. Le dicen que como había perdido lo enviaron para Cuba antes de la clausura de la lid. Alecciona el líder: a quien ha dado tanta gloria no se le puede tratar de esa manera.
Transcurría el 19 de noviembre de 1961. Clausura de la Plenaria Nacional de los Consejos Voluntarios Deportivos, en el capitalino Coliseo de la Ciudad Deportiva. Que Wells se tranquilice: no vamos a usar su máquina del tiempo. No hace falta: tengo mis recuerdos, porque estuve allí como miembro de la Comisión de Deportes de la Unión de Jóvenes Comunistas en La Habana, y el apoyo del importante libro Fidel y el deporte, escrito por el periodista e historiador Mario Torres.