Aquel welter sigue invicto

Giraldo Córdova y los sucesos del cuartel Moncada. Foto: Internet/Montaje: Radio COCO

Giraldo Córdova y los sucesos del cuartel Moncada. Foto: Internet/Montaje: Radio COCO

Esquiva. Baila. Ataca. Derecha e izquierda dan en el blanco. El rival se las siente. Cae… Una nueva victoria de Giraldo Córdova Cardín, welter amateur invicto. A ver, sí, ya son siete peleas y siempre le han levantado el brazo al final. Buen futuro entre las cuerdas para este marianense que ahora abraza a Chacho, su padre. Por él entró en el boxeo. De chamaco acompañaba en los entrenamientos al progenitor. Y este deporte se le metió bien adentro, mucho más que a quien imitaba.

Ama los estudios. Ah, la vida… Debió dejar las aulas debido a la difícil situación del hogar. Trabajó primero en una refinería; después en los ómnibus. Mas no abandona los libros. Los textos martianos son sus preferidos. Los lleva a la vida. Golpe del 10 de marzo de 1952. Hacia la Universidad de La Habana: dicen que allí van a entregar armas a los contrarios de esa acción antidemocrática. Se retira disgustado: no se hizo realidad aquel rumor. Juró entonces pelear de alguna manera contra ese gobierno ilegal.

Busca, busca…Mientras, hay enfrentamientos personales. Puso a dormir de una trompada a un guardia que abusaba de un viejecito conductor de guagua (ómnibus). Le cortó el paso, a costa de la vida, a un teniente de la policía que ofendía a las mujeres en la calle. Por fin, se encuentra a sí mismo al hallar el camino: integra la célula del movimiento creado por Fidel Castro, liderado por Fernando Chenard.

Noche del 25 de julio de 1953. Varios jóvenes esperan en la arena Trejo a su ídolo para apoyarlo en su octavo combate. Sorpresa: le traen una bata y unas zapatillas flamantes.
Sorpresa se llevan ellos: no llega, pierde por no presentación. Hay protestas ruidosas en las gradas. Mientras, Giraldo Córdova Cardín espera el arribo de la madrugada del 26 para participar en el asalto al cuartel Moncada. Allí ofrece su existencia en este intento combativo por la libertad de la patria.

La pelea que no se efectuó

Giraldo Córdova,
candidato al título
por sus rápidas manos,
por su punch que podía
dejar una leyenda
de huesos rotos,
por el ansioso baile
de sus piernas,
por el destacado juego
de sus hombros,
solo tuvo una derrota
en el récord
-por no presentación-
por lo demás,
su brazo siempre le tiró
un jab final al techo.
En su última pelea,
la afición se quedó esperando
y chifló y pateó con ganas
por aquella falta de respeto.
Mientras, Giraldo lanzaba upper cuts
a la muerte
en un cuerpo a cuerpo
en el cuartel Moncada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *