¡Esa es la escuela cubana de boxeo!

El boxeo sigue siendo la proa del deporte nacional. Foto: WSB.

Los Domadores de Cuba se proclamaron campeones en la VIII Serie Mundial de Boxeo y no sorprende. Hubo muchos escollos, pero los antillanos fueron más fuertes y conquistaron el tercer cetro desde su arribo a la justa en 2014.

Basada en la concepción de Kid Chocolate, dar y que no te den, convertida por Alcides Sagarra en que no te den y dar que, a lo Silvio Rodríguez, según el gran entrenador, es igual aunque no es lo mismo.

Clase teórico y práctica, de visión dialéctica: primero evita el castigo con esquiva acertada, rapidez de piernas y brazos, de acuerdo a las posibilidades físicas y psíquicas de cada contendiente. Luego coloca los golpes con precisión y potencia, donde más duela al rival, no pocas veces por los espacios abiertos por los contrincantes al tirar, sin negar la ofensiva en momentos oportunos. Esa es la rumba bien bailada sobre el ring.

La nueva victoria, invariablemente colectiva, pertenece también a quienes no lograron realizar sus deseos: todos se dieron enteros entre las cuerdas y aun antes, en el adiestramiento.

Gran peso —¡cuántas veces se olvida!— de la guía de los instructores actuales, herederos de tanta gloria y saber, porque los han sabido ascender al nivel de la época con creatividad. No debemos soslayar la capitanía de Julio César la Cruz, de estilo tan propio, vencedor más allá del cuadrilátero.

El boxeo sigue siendo la proa del deporte nacional en medio de un panorama internacional infestado, atenazado por el espectáculo, la mirada puesta en la plata por los mercaderes del ámbito.

El pugilismo amateur ha sido golpeado demasiado fuerte por el cuadrilátero profesional en tiempos recientes —eternamente lo ha fustigado de diversas maneras—, con la importación de mayor daño contra practicantes y espectadores. Ni siquiera se frena ante heridas, sangre derramada; ¡qué bueno, eso atrae!, dicen los magnates.

Sí, el boxeo ha llegado el menor cuidado a los atletas: sin la cabecera, más rounds y hasta la incursión de refuerzos —mercenarios, carentes en michas ocasiones de la técnica y la preparación requeridas, aun por encima de la ilegalidad del robo de músculos—  y los comerciantes sueñan con aumentar los capítulos y utilizar guantes más pequeños para deteriorar  y atraer más.

Y hay que asistir a estos torneos o quedamos fuera de las trascendentales justas porque dan cupos para lo fundamental, entre diversos pormenores objetivos no siempre agradables.

En las magnas citas ya se ha permitido la actuación de tira-golpes tarifados: los merca-funcionarios luchan por un arribo pleno del profesionalismo.

Es denigrante el uso de mujeres  ligeras de ropa para anunciar los rounds: tiran besos al público, llaman provocadoramente con las manos, menean las caderas. Espectáculo, ¡cuántos crímenes se cometen en tu nombre!

No podemos obviar situaciones como las que censuro. Con los pies sobre la tierra acudimos a lidias semejantes, obligados por el momento que se vive, aunque mantenemos las alas y nunca el lodo mancha a nuestro boxeo, muy  ajeno a estas ignominias.

Los muchachos de Cuba cumplieron y con ello respondieron a varios flojos que oyeron los cantos de sirena y flaquearon olvidando tantas cuestiones sagradas.

Los integrantes del seleccionado ganador de la VIII Serie Mundial, combinación de figuras y noveles y experimentadas, asumieron la dignidad que otros han perdido, y la alzaron junto a la bandera.

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