La última entrevista de personalidad a Kid Chocolate (II)

Kid Chocolate. (Foto: sport.ua)

Kid Chocolate. (Foto: sport.ua)

Con motivo del aniversario 500 de la capital de todos los cubanos, que se cumplirá en 2019, traeremos a este espacio a diversos símbolos deportivos nacidos en La Habana.

Abrimos la lista con Kid Chocolate, el primer campeón mundial de boxeo de nuestro país y uno de los más grandes pugilistas de todos los tiempos.

―De acuerdo, ¿cuáles fueron sus momentos cumbres en el deporte?

―Prefiero tres: mi victoria sobre Al Singer en Polo Grounds; mi debut en el Garden frente a Scalfaro; y cuando logré el primer título mundial de boxeo para Cuba al derrotar por nocaut a Benny Bass, en Filadelfia.

― ¿Y su primer encuentro en Nueva York?

―Fue emocionante, lindo, pero no grande: empezaba. El ring estaba enclavado en el campamento militar de Mitchefields. Pincho y yo éramos los únicos cubanos. El rival me sacaba más de diez libras. La gente gritaba para que Eddy Enos acabara conmigo rápido; así vendría enseguida el combate estelar. Subo, muevo la cabeza y los hombros, lanzo golpes al aire, bailo, saludo.

La trusa y la bata flamantes; las zapatillas lustrosas. Cual mar que se despereza, el público ruge: aplausos, silbidos, gritos.

―Me asusté un poco y le dije a Pincho: Me has embarcado, estamos en un campamento militar, el contrario es blanco y americano. A lo mejor, no salimos vivos de esta.

Pincho alegra la boca y la tranquilidad regresa gracias a las frases del second Moe Fleischer; estaría en la esquina del Kid en la mayoría de los pleitos importantes.

―No te preocupes, boy. Los silbidos acá no significan repudio: les caes bien. Si oyes un gran ¡buhh!, sí hay que temer.

Desde el inicio, el foráneo demostró superioridad: dio, esquivó, brindó recital.

―Así, cubanito, así se boxea…

Oye esa voz alentadora en varias ocasiones. Pregunta al manager, a Fleischer; no saben tampoco quién es. En el segundo episodio, más suelto el artista: mantiene a pupilo el jab en el rostro de Enos, mientras con side steps burla al oponente, lo desciende al ridículo.

―Arriba, cubanito, así se hace; eso es arte, cubanito…

Esa voz de quién es, será de los alacranes del Cerro, se habrá colado, no es posible, bueno quien quiera que sea ahora te dedico a Enos.

Bombardeo sobre la anatomía del estadounidense. El árbitro decide detener las hostilidades hay un solo púgil entre las cuerdas, el visitante. Chocolate entra por la puerta del KO técnico en Nueva York.

―Fui yo quien ahorró tiempo para que llegara el estelar, aquel primero de agosto de 1928, ¿qué te parece? Al día siguiente, me enteré, por el periódico, de quién era la voz que me apoyara.

Noticia desplegada, con cintillo y todo: De retorno a México, en vuelo desde la base de Mitchefields a la capital azteca, murió en trágico accidente el capitán de la aviación mexicana Emilio Carranza.

Por allá abajo, en una de las páginas deportivas, caricatura del vencedor y en letras pequeñas: De Cuba llegó una nube negra. Se llama Kid Chocolate. ¡Cuidado!

Por el combate con Enos ganó 40 pesos el triunfador. Un año y 27 días después, obtendría 50 mil dólares por su bout con Al Singer; implantaron récords de público y recaudación para pesos pequeños.

― ¿Quién le pegó más duro?

―Benny Bass, Canzoneri y Jack Kid Berg. Sus golpes eran ladrillazos. Bass me dio una derecha por el pecho que me duele todavía cuando hace frío.

― ¿Y Scalfaro?

―No pegaba tan fuerte como los otros.

―Lo tiró…

―Me agarró sorprendido.

Continuará…

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