¿Qué le pasó a Benny “Kid” Paret?

Benny “Kid” Paret se burló de la orientación sexual de Emile Griffith, quien respondió con una golpiza en uno de los combates más sangrientos de la historia, que terminó con Paret en coma. Foto: Internet.

Benny “Kid” Paret (1937-1962) viajó de Santa Clara a La Habana con miles de aspiraciones, sobre todo con unos deseos inmensos de avanzar como “tira golpes” pagado.

Sin oficio, jamás aprendió a leer ni escribir. Había comenzado —o lo lanzaron— entre las cuerdas en busca de dinero y no le iba mal, aunque le faltaba brillantez y soñaba demasiado con las grandes bolsas.

A pesar de no tener gran técnica, ni fuerza extraordinaria, llegó a campeón del mundo de peso welter.

Aunque bastante por debajo de decenas de adversarios de su peso, la mafia lo escogió  para sustituir a Don Jordan porque éste había perdido la confianza de los amos: no era un maravilloso peleador, y su vida licenciosa llenaba de temor y dudas a gánsteres y promotores. Buscaron a otro gladiador que no les derrumbara el negocio.

La corona cambió de cabeza el 27 de mayo de 1960. El nuevo rey se creía dueño del planeta y, después del adiós a Cuba, se estableció en Estados Unidos junto a su mujer e hijos, donde los padrinos lo apoyaban desde antes de lograr el cetro.

Observe su hoja de servicios entre 1959 y 1960: venció cuatro veces y perdió por decisión con Gaspar Ortega, Eddy Thompson y Cecil Short y entabló frente al argentino Federico Thompson y el puertorriqueño José Torres. Comentarios hubo sobre los jueces por esos empates. Los negociantes ya lo habían seleccionado.

Ascendido al trono, perdió dos peleas: con el “Indio” Ortega y Denis Moyer, campeón mundial (1962-1963) mediano junior. Se le iba cayendo el cartelito al protegido. Mientras, Paret, con pesos en los bolsillos, se divertía demasiado en Nueva York, Miami, Filadelfia…, embriagado entre mujeres y alcohol, ebrio de sí mismo.

Paulatinamente, Benny envió el rigor del entrenamiento al olvido. Los mercaderes temblaron ante la actitud de su nuevo apadrinado.

Llegó Emile Griffith, un negro de Islas Vírgenes, nacionalizado norteamericano. Fuerte, resistente, con cierta pegada y mucho más técnico que Paret. “Ahí está el hombre”, se dijeron los bandidos.

En el encuentro por el título, Griffith lo noqueó en 1961. Paret era terco y no era cobarde. En la revancha  se creció y recuperó el sitial por decisión

Como los truhanes ya  no confiaban en Benny, quisieron sacarle todo lo que podían antes de la debacle total: lo enviaron a contender entre los medianos. Se batió con Gene Fullmer por el galardón. Le dieron una paliza. Después de agarrar la tajada superior del choque entre estos toros, rápido firmaron la del desquite con Griffith.

En la ceremonia del pesaje, Paret se burló de la orientación sexual del contrario, empujado por los consejeros para seguir echando fuego a una rivalidad rica para la prensa deformadora.

Paret le dijo homosexual antes del combate y otra vez tuvo esa reacción homofóbica durante el saludo en el mismo centro del ring del Madison Square Garden. Muy discriminatorio.

Pero, ¡cómo Griffith  golpeó a Paret en la bronca aquella! El árbitro no paró a tiempo la carnicería y, en el round 13, mandaron a dormir al titular, pero para siempre.

Eso fue a inicios de1962. Benny estuvo par de semanas en coma, jamás recuperó el conocimiento. Los  golpes del Indio Ortega, de Fullmer, los anteriores de Griffith resultaron antesala de la tragedia. Influyó la mala actuación del juez principal que debió detener la pelea. Los comerciantes detrás de todo.

Vuelvo al nacido en Islas Vírgenes: cedió el trono en el 1963 ante otro cubano, Luis Manuel Rodríguez, y en el propio año lo recuperó ante el mismo oponente. Lo mantuvo hasta 1966, cuando pasó a manos de Curtis Cooke.

Luego, Griffith pasó a la categoría mediana, capturó el sitial de esa división y lo perdió con el italiano Nino Benvenutti, en 1967. Lo rescató ese año y volvió a quedarse sin él en 1968 ante el europeo. Está considerado por la revista The Ring uno de los 10 mejores peso mediano de todos los tiempos.

En 1986 lo detuvieron por escándalo público en Nueva York, drogado o borracho. Arribó la policía, se rebeló y “llovieron los palos” sobre el excampeón.

En esa oportunidad le pegaron más duro que Carlos Monzón o Benvenutti.  Griffith fue a parar a la cárcel. Terminó en la “fuácata” en la recta final de su existencia.

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