Orlando Martínez, un “guerrillero” del cuadrilátero

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La Escuela Cubana de Boxeo es reconocida en todo el mundo. Foto: Internet

Cada vez se habla más del periodismo investigativo, del interpretativo, de analizar, profundizar, para que no nos deslumbre la superficie de los acontecimientos, aun cuando su belleza sea muy alta.

Siempre debemos actuar así para ser verdaderos profesionales, porque  incluso la nota informativa misma necesita de la indagación, muy  relacionada con varias fuentes, o lo glacial y la ligereza extrema la golpean. Hasta puede caer en la desinformación. Y si se trata de un relato histórico, sería fatal.

Los guiaré hacia una muestra. Deseas referirte al boxeador Orlando Martínez, ganador de la primera medalla dorada olímpica para Cuba después del triunfo revolucionario.

Pues si escribes que el atleta capitalino comenzó a subir al ring en su lugar de nacimiento, San Miguel del Padrón, a temprana edad y pudo destacarse en el escenario nacional e internacional para saltar a la conquista de la presea dorada en la magna cita de Múnich 1972, y sigues por esa ruta llena de dicha, le falta un mundo al texto para atraer y ser útil.

No puedes soslayar que el muchacho practicaba en sus inicios en un cuadrilátero rústico, sitio sanmiguelino conocido como “Paco Paco”, y que la labor en la base le inculcó coraje, confianza en sí mismo, y las lecciones primarias de la técnica y la ciencia de la especialidad, además de ayudarlo a ser un buen ciudadano.

No vayas a plantear que con paso rápido arribó a la cúspide. Si investigas bien, en fuentes de confianza orales y las pocas publicadas, encontrarás una realidad distinta.

Todavía no estaba establecida la Escuela Cubana de Boxeo, ni la rumba había ascendido al cuadrilátero como debía. Tampoco se comprendía la visión del  extraordinario Kid Chocolate cuando advirtió: “El boxeo es el arte de dar y que no te den (…)” y el avance hacia una estética del pugilismo antillano aún no se ampraba a plenitud de ese concepto, como lo hizo después con un cambio: “que no te den y dar”, según Alcides Sagarra, uno de los grandes conocedores.

El estilo de Orlandito no complacía a muchos cuando era un artista en ese “entra y sale” a lo guerrillero. A pesar de esa dificultad,  compitió en los 51 kilos, en la magna cita de México 1968.El húngaro Tibor Baradi lo superó por decisión. Los escépticos molieron al perdedor.

La principal victoria de Orlandito fue sobre quienes no creían en él: los noqueó al convertirse en el primer cubano ganador de medalla de oro olímpica después de 1959. Foto: Internet.

Si ahondas confirmarás que no contaban con la autoestima del atleta y el apoyo sabio del entrenador soviético Andrei Chervonenko, llegado a Cuba para dotar de mayor potencia a nuestros jabs y upper.

El adiestrador europeo distinguió cualidades positivas en aquel peso mosca y en el completo Stevenson, y luchó por convencer de esto a todos. Declara a la prensa: “Hay que trabajar con ellos, quitarles los defectos, aumentar sus condiciones y pueden llegar muy lejos”.

Debes leer y estudiar la labor de nuestros boxeadores en  Múnich 1972. Fue la segunda oportunidad para Orlandito, entonces en los 54 kilos.

En la ciudad germana dominó birmano Hamhung Win 4×1. Octavos de final: derrota al irlandés Michael Dowling 3×2. Al indonesio Ferry Egberty Moniaga lo doblega por veredicto unánime en cuartos.

Y en la semifinal, el británico George Turpin se le torna difícil, pero le levantan el brazo al antillano, ganador 3×2.

El mexicano Alfonso Zamora presentaba magnífico nivel y lo enseñaría en el mundillo pagado posteriormente, mas su opositor sería demasiado para él en la lid germana y lo envía al subtítulo  con contundente 5×0.

Puedes asegurar que la principal victoria de Orlandito fue sobre quienes no creían en él: los noqueó al convertirse en el primer cubano ganador de medalla de oro olímpica después de 1959.

En esa misma cita, dos de sus compañeros de equipo, Emilio Correa (67) y Teófilo Stevenson (más de 81) ocuparon la cima, mientras Gilberto Carrillo (81) enlazaba la presea de plata y Douglas Rodríguez (51) la de bronce.

Con tus propias palabras afirma, sin temor a equivocarte en el contenido, que la Escuela Cubana de Boxeo demostraba su grandeza por primera vez al encabezar la especialidad e imponer la rumba sobre el cuadrilátero. Ya bailaríamos mucho más sabroso en el futuro.

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