El minimosca Joahnys Argilagos y el crucero Erislandy Savón asumirán el próximo lunes los primeros compromisos del boxeo cubano en los Juegos Olímpicos que se inauguran hoy en Rio de Janeiro.
No debemos confundir profesionalismo con profesionalidad. El primer término significa cultivo o utilización de una actividad como medio de lucro. Lucro: ganancia o provecho que se obtiene de algo, especialmente de un negocio.
Varias y buenas razones convierten a los púgiles cubanos en verdaderos “imanes” para reporteros, posibles contrarios y otros atletas reunidos en la sede de los XXXI Juegos Olímpicos, que comenzarán el cinco en esta ciudad carioca.
La Habana dominó la etapa final del Campeonato Nacional de boxeo, categoría juvenil, celebrada en la sala polivalente Alejandro Urgellés de Santiago de Cuba.
Hay que concurrir a la llamada Serie Mundial de Boxeo: se disputan cupos trascendentales y no podemos apartar nuestro glorioso jab de la magna cita, pese al arribo de los golpes pagados. Adaptarnos a esta situación y adaptarla a nuestros valores es imprescindible.
José Martí opina al referirse a la danza del palo neozelandesa: “Los hombres de todos los países, blancos o negros, japoneses o indios, necesitan hacer algo hermoso y atrevido, algo de peligro y movimiento (…)”.