Desde los primeros años la Revolución Cubana le concedió gran importancia a la mujer, y como principio trabajó por la defensa de sus derechos y libertades fundamentales.
Para Anayce Figueroa diseñar, más allá de un ejercicio estético e intelectual, es fuente de alegría, sueños, esperanzas y sobre todo, un espacio para el amor. Graduada del Instituto Superior de Diseño Industrial en el 2004, ha conquistado aplausos, reconocimientos y lo más importante: su autorealización.