La Organización de Naciones Unidas (Onu) proclamó, desde el año 2013, el 6 de febrero como jornada de cero tolerancia contra la mutilación genital femenina, por los graves perjuicios que esta práctica acarrea a las mujeres, tanto desde el punto de vista fisiológico como sicológico, además de constituir una violación de sus derechos.






