Corría el año 1959 y el 23,6 por ciento de los cubanos mayores de 15 años eran analfabetos, situación denunciada por Fidel Castro en su alegato de autodefensa conocido como La historia me absolverá, donde el líder de las acciones del 26 de julio de 1953 se refirió a la necesidad del acceso a la educación gratuita.






