¿Le ha sucedido a usted que siente un olor y lo transporta a un evento de su vida pasada? Es un fenómeno bastante común y pudiera decirse que los seres humanos tenemos “memoria olfativa”.
Desde hace mucho tiempo los perros han sido bautizados con el apelativo de “el mejor amigo del hombre” (y de la mujer, claro está), porque desde épocas inmemoriales anda junto a los seres humanos ayudándolos en disímiles tareas y brindándole su amor incondicional y –casi siempre– su obediencia y lealtad.
“Cargue con su pesado” reza un cartel que lleva muchos años visible en el famoso bar restaurante La Bodeguita del Medio, en La Habana Vieja, antaño lugar de reunión de artistas y bohemios y hoy visitado por turistas.
Imagínese que usted va cargando en hombros el féretro de su mejor amigo, rumbo a su última morada, cuando de pronto la tapa de la caja se abre y el “difunto” se sienta mirando en derredor con expresión de asombro: “¿Para dónde me llevan?”
El tiempo: para algunos es un verdadero tirano; para otros un eficaz ayudante. En ocasiones nos favorece y a veces perjudica. Pero, háganos bien o mal, siempre lo hace por voluntad propia sin que podamos controlarlo.
Un sapo es un anfibio anuro de cuerpo rechoncho, piel gruesa y verrugosa, patas posteriores fuertes y ojos saltones. No, no, espere, volvamos atrás, porque los sapos son mucho más que eso.