Hace algún tiempo publicamos un trabajo titulado Pregonero a tu pregón en el cual escribimos acerca de la gracia con la que los antiguos vendedores ambulantes anunciaban sus mercancías y de cómo esa práctica se ha ido degradando.
Este trabajo muy bien podía haberlo titulado Coralito, en alusión al perro que es el verdadero protagonista de esta historia, que así se llamaba, y que fue uno de los canes que marcaron pauta en mi vida.
La burocracia es uno de los mayores lastres de cualquier sociedad y en ocasiones (casi siempre) es tan absurda que pudiera mover a risa si no provocara enojo y los burócratas son una lacra.
Hay acciones que debían ser cotidianas e inherentes a la conducta de los seres humanos, pero a causa del déficit de valores que rige la sociedad actualmente nos parece extraordinario y nos conmueve cuando alguien las realiza.
Resulta que hoy es el primer día del año, aniversario del triunfo de la Revolución Cubana y como tal un día feriado, además estuve de fiesta anoche y hoy estoy cansado, por eso no voy a escribir la acostumbrada Crónica de lunes.