Un sapo es un anfibio anuro de cuerpo rechoncho, piel gruesa y verrugosa, patas posteriores fuertes y ojos saltones. No, no, espere, volvamos atrás, porque los sapos son mucho más que eso.
Tengo que reconocer públicamente que no estoy muy interesado en los deportes, aunque cuando muchacho y joven practiqué algo de fútbol y voleibol, y no era de los más malos. También jugué de vez en cuando algún partido de béisbol.
Los atravesados son personas cuyas actitudes están diseñadas para entorpecer, frenar, las aspiraciones de los demás. En muy pocas circunstancias son beneficiosos para la mayoría, por lo general resultan abominables, subhumanos. Algo así como el Yeti o Pie Grande, pero no tan escasos como estos.
Un comienzo de nuevo año siempre tiene por delante el desafío de proponerse mejores “cosas”, sobre todo en el entendido de decir y hacer para conocer más sobre determinados temas que despierten la curiosidad del lector.
“Me porté bien durante todo el año, estudié mucho, saqué buenas notas, ayudé a mamá y a papá y anoche deje hierba y agua para los camellos junto con mi carta debajo de la cama. Con todo y eso los Reyes Magos no me dejaron el juguete que les pedí ¿Por qué habrá sido?”