La primera mujer en graduarse en la Universidad de La Habana fue Serafina Daumy y Martínez, en 1879, según consta en el archivo de la casa de altos estudios.
El querido comandante del sombrero de ala ancha, de la amplia y luminosa sonrisa, el joven jocoso, el jefe respetuoso y firme, entregado en cuerpo y alma a la causa revolucionaria, nacido en una humilde familia de la barriada de Lawton, quedó como símbolo imperecedero de las aspiraciones de independencia y soberanía del pueblo cubano.