La presentación de un libro, dos conciertos y una exposición fotográfica marcan el accionar de esta semana en la basílica menor y convento de San Francisco de Asís, una de las instalaciones culturales emblemáticas de La Habana.
Hay que tomar distancia de esos, que con ojos de turistas foráneos, de bolsillos abultados jamás cercanos a la cultura nacional, presentan una Habana desdibujada de su espíritu y sus valores, de sus empeños y esa obra restauradora que enriquece el alma y mejora la vida.
Hace hoy 23 años, el 16 de febrero de 1992, tras una larga agonía de 37 días falleció en una sala del Hospital Militar Luis Díaz Soto, más conocido por el Naval, un joven del habanero municipio de Guanabacoa llamado Rolando Pérez Quintosa.
Con frecuencia se escucha en los hogares decir a los padres “que los niños se ocupen sólo de estudiar”, olvidando que los estudios solos no bastan para la educación de una personalidad íntegra.
Hay hechos en la historia que duelen, pero que es preciso mantener vivos en la memoria para que las nuevas generaciones sepan quiénes somos y como llegamos a donde estamos y que estén preparadas para que no se dejen arrebatar el futuro a favor de un pasado que no tiene nada de glorioso.
La belleza melancólica de María García Granados, conocida por todos como La niña de Guatemala, su voz tierna y acariciadora le arrancaron al joven José Martí momentos de éxtasis y hermosísimos versos.