
Matanzas y Real Madrid perdieron su buen paso el domingo. (Diseño: Michel Ortega/Radio COCO)
Domingo 15 de enero. Para muchos un domingo cualquiera, pero no para quienes siguen el deporte. Este domingo hubo dos cosas en juego, ambas destruidas casi a la misma hora: el sueño de Matanzas y la racha del Real Madrid.
Un equipo que gana 70 juegos y solo pierde 20 en la etapa regular de la pelota cubana, no tiene otro nombre que ceñirse, a la postre, que campeón. Pero no fue así para los yumurinos, que se vieron superados en toda la línea en un regreso a su provincia donde parecían ser imbatibles no solo por la ventaja de ser locales, sino por la psicológica.
Propinaron sendas palizas a domicilio a unos Alazanes que parecían destrozados totalmente en el último de los encuentros, finalizado con marcador de 13-3, récord de errores, en fin, la debacle total. Pero no sirvió de nada.
La presión volvió a hacer de las suyas y a la hora de la verdad, los Cocodrilos volvieron a perder el bueno, en este caso, los buenos. Ya se anotaba con anterioridad: dicen que el que gana el quinto se lleva la serie, pero, y allí viene mi aporte; para ganar la serie hay que ganar el sexto, y en todo caso el séptimo. Matanzas no lo hizo. Así pues, siguen en deuda. Una campaña sensacional, para nada. Ya les pega el aquello de “jugaron como nunca…” y el final se los dejo a ustedes.
Del otro lado del Atlántico, había revancha. Madrid regresaría al feudo del Sevilla a buscar ampliar una racha invicta que habían puesto en 40 a costa del mismo rival, un plantel hispalense que luchó, pero no pudo mantener al rival a raya.
No obstante, a la tercera va la vencida. Tres veces se vieron las caras en 15 días, pero a mi juicio, el Sevilla ganó el asalto más importante: el de la Liga, el que los deja a un solo punto de la cima.
Y fue Jovetic de nuevo el que le hizo la gracia a Zidane, pero esta vez a la hora en que “Noventa-y-Ramos” ya no pudo volver la pizarra de revés. Más bien cayó el Madrid mordido por un golazo de tres cuartos de cancha, anotado por un hombre que había rechazado al club dos veces. Divino castigo.
Termina así lo de Zinedine, un ciclo que parecía para más, lo que enfrentó una dura prueba del destino, examen del que casi se salva, pero terminó reprobando. Y quién más que el Sevilla, una de las alternativas al título este año, para dejar intocable el récord de Conte.
El 15 de enero pudo ser un día cualquiera, pero no lo fue. Dos recordistas perdieron el aire, aunque uno quedó más contento que el otro. Adivinen cuál…
