
Los tres cubanos de los Halcones de Softbank. (Foto: Granma)
Hace unos días el béisbol japonés tuvo a su campeón de liga, el conjunto de los Halcones de Softbank se alzó con la victoria.
Entre las filas de esta selección se destacaron con méritos indiscutibles tres atletas representantes de la Mayor de las Antillas, contratados por el equipo nipón a través de Cubadeportes, se trata de Yurisbel Gracial, Liván Moinelo y Alfredo Despaigne.
Óptima forma deportiva, buen brazo en el caso del lanzador Moinelo, y pegada fuerte capaz de impulsar carreras anotadoras que condujeran a la victoria de su selección fueron atributos que sin dudas mostraron de sobra estos peloteros.
El primero de los nombrados, Yurisbel Gracial, fue catalogado como el jugador más valioso de la final al impulsar seis carreras y contar con un average de 375.
Ahora vamos al meollo del asunto. En más de una ocasión al reunirse el equipo Cuba para eventos internacionales, como selección la fórmula de conjunción de jugadores del patio con jugadores contratados en ligas extranjeras no ha surtido el efecto esperado, haciendo deslucir no solo a un conjunto en su totalidad sino a aquellos que por encontrarse demostrando su talento en lides foráneas han representado la esperanza de un equipo nacional que a la postre queda defraudado por sus principales estrellas.
Y no se trata en lo absoluto de hacer recaer todo el peso de los triunfos y derrotas en solo tres figuras cuando un equipo de pelota se compone de varios, mucho más tomando en cuenta que tenemos un conjunto renovado, por respeto a la afición beisbolera cubana, después de una actuación para nada loable en los Juegos Panamericanos de Lima. Este conjunto tiene que desear ganar y luchar para ello, talento y condiciones tienen.
Por supuesto que habrá que exigirle al staff de lanzadores, por años, el eslabón más débil del equipo cubano, además de ser más inteligentes en la caja de bateo; recordemos que lo que hace ganador a una selección es impulsar carreras, ya sea con jonrones, con toques de bola o con robos de base, el fin justifica los medios y a nuestros bateadores habrá también que exigirles a lo sumo, pero no cabe la menor duda de que Gracial y Despaigne, son cartas de triunfo y deben engranar, llevando con orgullo el nombre de Cuba en sus camisetas.
Se acerca el mundial de la disciplina, el Premier 12, que, además, otorga boletos a las Olimpiadas de 2020, es imposible que los atletas anteriormente mencionados pierdan su forma física en tan poco tiempo, y por la calidad excepcional con la que se han mostrado en toda una temporada equilibrada, sean capaces de acoplar con sus coterráneos y sean piezas esenciales en la victoria, o mejor dicho, en el desempeño digno de su equipo en la lid que se aproxima.
Esperemos que los comentarios que podamos realizar tras la justa venidera sean solo de alabanzas y gratitud para un equipo que confiamos vuelva a hacer vibrar de alegría a aquellos que en esta isla amamos el pasatiempo nacional.

Este es el ahora o nunca en el equipo Cuba para Despaigne, Gracial y Moinelo. No hay justificación posible para no rendir