
Debido al bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos, el turismo en Cuba es afectado en más de mil 960 millones de dólares.
Debido al bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos, el turismo en Cuba es afectado en más de mil 960 millones de dólares, fundamentalmente por los ingresos no percibidos a causa de la prohibición de mercados emisores hacia la isla.
Los norteamericanos son los principales obligados a cumplir con las leyes de una estrategia política que durante más de cinco décadas intenta paralizar la economía cubana, además de privarlos de su interés particular por conocer más y disfrutar del modo de decir y hacer de los habitantes de la nación caribeña, considerada por muchos una de las bellezas naturales del mundo.
Pese a los obstáculos internos y externos, desde la década de los años 90 el despegue de la industria sin chimeneas en Cuba continua en ascenso, por lo que a la vuelta de sólo siete años los pronósticos del Ministerio de Turismo prevén el crecimiento acelerado del sector, que deberá llegar a más de 85 mil 500 habitaciones, para dinamizar la economía, sobre la base de un programa de desarrollo eficiente.
También como en el resto del orbe, la demanda turística de la mayor isla de las Antillas depende sobre todo de su situación económica, que naturalmente es menos ventajosa que en los países avanzados como Estados Unidos, donde las diferentes administraciones de Washington insisten en boicotear el esfuerzo y progreso de los diferentes sectores de la sociedad cubana.
En la nación norteña se han presentado diversos proyectos de ley modificatorios de la actual política y su perseverante antagonismo con el sistema socialista de Cuba.
El 27 de febrero próximo, por ejemplo, se cumplirá un año desde que el representante del Partido Demócrata por Nueva York, Charles Rangel, abogó porque se aprobaran oficialmente varias iniciativas legales a favor de Cuba: la anulación del bloqueo, no incluirla en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, permitir las transferencias bancarias directas y autorizar los viajes de los ciudadanos estadounidenses a la isla.
No obstante, la realidad indica que se trata de una retórica poco convincente en el momento de actuar en justicia, pues existen otros abundantes ejemplos que en lo cotidiano pretenden frenar el dinámico rubro de la economía cubana, como es la limitación del uso de empresas proveedores de soluciones tecnológicas para la industria de los viajes, mayoritariamente en manos de consorcios norteamericanos.
Actualmente Cuba solo puede acceder al Amadeus IT Group, usualmente conocido como Amadeus que es uno de los cuatro grandes Sistemas Globales de Distribución (GDS) internacionales para comercializar el producto autóctono en sus variadas facetas de tipo natural, histórico, cultural y de disponibilidades de ofertas especializadas en el turismo de eventos.
Para que se tenga una idea, solamente este Gigante tiene suscriptores en más de 217 países del mundo y ofrece soluciones locales para el marketing, la atención y ayuda al cliente a través de una red de más de 70 Compañías Nacionales de Marketing (CNM).
Pero, ¡cúal no sería el impacto de la promoción de los atractivos turísticos de Cuba a través de una red mayor, sin temor a las interferencias, amenazas y multas impuestas por los Estados Unidos a quienes osan evadir sus restricciones hacia la Isla!
Lo mismo ocurre con los servicios más modernos de comunicaciones que obstaculizan el acceso a Google, Yahoo y MSN, por tratarse de compañías de La Unión e interferidos por el bloqueo comercial de la nación imperial.
Aunque el pedido reiterado de la comunidad internacional, incluye la voz de algunos políticos y diversos sectores de la sociedad estadounidense, la gran oposición por parte del gobierno de la Casa Blanca impide la flexibilización de leyes que garanticen el acercamiento real entre los pueblos y es así como el arcaico bloqueo afecta también el desarrollo del turismo en Cuba.

