El bloqueo imperialista jamás vencerá al pueblo cubano

Diseño: Gilberto González García

Diseño: Gilberto González García

Basta solo con visitar las escuelas para niños con necesidades educativas especiales para conocer las posibilidades de mejoramiento de vida y educación que tendrían los infantes, adolescentes y jóvenes que asisten a estas, de no existir el criminal bloqueo imperialista impuesto a Cuba desde 1962.

Se comprarían medios y materiales necesarios, que elevarían la calidad de vida de los educandos; más en ese tipo de centro que utiliza artículos y equipos especializados, muchos producidos en países del primer mundo; no obstante, por causa de la criminal política se hace necesario adquirirlos en países lejanos que encarecen sus costos.

A pesar de los esfuerzos que realiza el Gobierno cubano para garantizar la educación para todos, los efectos del bloqueo se traducen en carencias diarias que afectan el proceso de aprendizaje, la investigación y el trabajo científico de estudiantes y profesores en general en las diferentes enseñanzas.

Según dio a conocer el Ministerio de Edu­cación, las sanciones impuestas por el gobierno de Estados Unidos a los países que negociaban con Cuba, provocaron que compañías extranjeras se abstuvieran de exportar artículos necesarios para el proceso enseñanza-aprendizaje.

Esto obligó a las autoridades cubanas a adquirirlos en China, un mercado muy lejano que eleva los gastos por concepto del pago de fletes.

La retribución a los profesores que cumplen misión en otras naciones igualmente se ve afectada, por la prohibición de emplear el dólar estadounidense en transacciones bancarias. Estos son solo dos ejemplos de sus consecuencias.

Constituye, además, la expresión más elevada de una política cruel e inhumana, carente de legalidad y legitimidad y deliberadamente diseñada para provocar hambre, enfermedades y desesperación en la población cubana.

Como resultante Cuba permanece sin tener acceso al mercado norteamericano para la compra de insumos escolares y materiales fundamentales para la reparación y mantenimiento de la red escolar.

Ejemplo de lo anterior es prohibir• la compra de cajas de herramientas que se necesitan para la enseñanza práctica de la educación laboral en escuelas primarias, especiales y para la preparación de los maestros que atienden esos niveles.

Otros medios didácticos que se pudieran adquirir con la diferencia por el pago de fletes, son las láminas necesarias para la producción de un año de los componedores de palabras que se utilizan en las escuelas primarias y especiales para la enseñanza de la lectura y la escritura en los niveles preescolar e inicial primario.

Del mismo modo, limita el acceso a la literatura norteamericana y promueven las dificultades para la adquisición de laboratorios y equipamientos de computación; el pago de altas tarifas por concepto de fletes y elevados gastos  de almacenamiento.

En la informática educativa, no permite acceder a herramientas necesarias para la producción de multimedias, ya que esas licencias deben ser pagadas a compañías norteamericanas.

Cuando el próximo 26 de octubre el país presente en la Organización de Naciones Unidas la resolución “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, la reacción del pueblo de la mayor de las Antillas será similar a la primera dada a conocer al mundo en ese organismo internacional en 1992.

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