El bloqueo como tema postergado

Foto: Archivo Radio COCO

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“Para normalizar la relación bilateral con Estados Unidos el bloqueo debe ser levantado y devuelto el territorio que usurpa la Base Naval de Guantánamo”, reiteró recientemente el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba.

De esta forma el tema bloqueo continúa a debate en el 2016 y luego de confirmarse mundialmente como la más absurda política esgrimida por el gobierno de Washington contra La Habana, por más de medio siglo y aún después del primer año cumplido del restablecimiento de relaciones diplomáticas e inicio de una nueva senda hacia la normalización de vínculos entre los dos países.

Precisamente, así fue corroborado por el Presidente cubano el 18 de diciembre último, durante el discurso de clausura del VI Período Ordinario de Sesiones de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, tras lo cual se han sucedido otros momentos que marcan pauta hacia el seguimiento político de un aspecto primordial que, de resolverse, propiciaría el desarrollo bilateral de nuevas relaciones basadas en el respeto mutuo.

Por ejemplo, a principios de 2015 el demócrata Terry McAuliffe, gobernador de Virginia, declaró en la capital cubana que: “Continuará abogando por la eliminación del bloqueo, una política que calificó de ineficiente e injusta y que ha impedido las relaciones comerciales normales de empresarios estadounidenses con la mayor de las Antillas”.

En su esperanzadora percepción, el político norteamericano hizo público su sentir: “El levantamiento de las restricciones comerciales y de viajes creará nuevos empleos y oportunidades económicas para las empresas de Virginia y abrirá oportunidades para que los productos cubanos puedan ser importados desde los Estados Unidos”.

Durante una amplia agenda de visitas en la isla, acompañado por varios empresarios de su país, McAuliffe dio muestras de optimismo e interés por nuevas negociaciones comerciales relacionadas con la Zona Especial de Desarrollo de Mariel (ZEDM) y conoció, junto a su delegación, sobre el proceso de actualización del modelo económico cubano y las oportunidades para la inversión extranjera.

Sin embargo, la posibilidad de un cambio radical de actitud por parte de la Casa Blanca hacia Cuba enfrenta hasta hoy la tenaz oposición de republicanos como los senadores Marco Rubio y Ted Cruz, actuales aspirantes a las elecciones presidenciales de noviembre venidero, mientras la política de Barack Obama hacia la isla tiene amplio apoyo popular, sobre todo entre los latinos que viven en Estados Unidos.

Ante tamaño dilema, Josefina Vidal Ferreiro, especialista del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, precisó detalles a la Agencia Cubana de Noticias (ACN) sobre los diálogos con representantes del gobierno de Washington durante el último año, mientras opina que los pasos que Obama ha dado desde el 17 de diciembre de 2014 apenas han tenido costo político para él.

“Con excepción, como dice el senador estadounidense Jeff Flake, de pequeños focos de resistencia, en la mayoría de los sectores de la sociedad norteamericana han tenido una aceptación abrumadoramente favorable” –dijo- la diplomática.

“Incluso hay republicanos conservadores que en su fuero interno están a favor de la apertura hacia Cuba porque están mirando intereses económicos –opinó Vidal Ferreiro- pero no lo expresan debido a que es una política de Obama y son opuestos a cualquier cosa que él haga”.

Por su parte, Raúl ha sido muy objetivo al expresar: “No debe pretenderse que Cuba abandone la causa de la independencia o renuncie a los principios e ideales por los que varias generaciones de cubanos han luchado durante un siglo y medio. Jamás aceptaremos condicionamientos que laceren la soberanía y dignidad de la Patria”.

Insistió que ahora resulta esencial que el presidente Barack Obama utilice con determinación sus amplias facultades ejecutivas para modificar la aplicación del bloqueo, lo cual dará sentido a lo alcanzado y permitirá que se produzcan sólidos progresos.

Razones más que suficientes para esperar un cambio de actitud de los vecinos del norte, no solo con relación al bloqueo económico, financiero y comercial, sino además respecto a la devolución del territorio que ocupa la base naval estadounidense en el extremo más oriental de la isla, en Guantánamo, así como el cese de las transmisiones ilegales de radio y televisión, además de los planes subversivos contra la mayor de las Antillas.

Mientras tanto, los cubanos persisten en sus diarios quehaceres económicos y productivos, a la espera del VII Congreso del Partido y la Revolución e inmersos en nuevas tareas de edificación social, porque la mayoría piensa que el bloqueo como tema postergado le está llegando su fin.

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