¿Hasta cuándo el bloqueo?

¿Hasta cuándo el bloqueo? Diseño: Gilberto González García

¿Hasta cuándo el bloqueo? Diseño: Gilberto González García

¿Cuándo será levantado el bloqueo impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba? Eso no lo sabe nadie, ni siquiera la Casa Blanca o el Congreso de ese país.

Desde luego, podría ser muy pronto, si existiera la voluntad política para ello, pero es todo lo contrario: el Gobierno de EE. UU. quiere mantener ese factor de presión durante el mayor tiempo posible.

Lo que está haciendo el presidente norteamericano, Barack Obama, es sumar otros recursos para tratar de subvertir el orden interno en Cuba, pero sin renunciar al bloqueo, ni a su propósito declarado de causar sufrimientos y dificultades económicas y sociales a la población cubana, para promover el descontento y debilitar el respaldo de los ciudadanos a nuestro sistema socialista.

Basta leer el enunciado completo de la mayoría de las medidas anunciadas desde el 17 de diciembre de 2014 y no quedarse con los titulares pomposos de la prensa cómplice.

Sin dejar de reconocer que dichas medidas abren algunas limitadas oportunidades a las relaciones civilizadas y a la solución pacífica de los diferendos en varias esferas, casi todas revelan los propósitos de favorecer el crecimiento de una oposición interna proclive a sus intereses.

La Casa Blanca no puede derogar las leyes que sustentan el bloqueo, pero tampoco quiere avanzar mucho más, a tenor de sus facultades, en el desmontaje de las decisiones administrativas que pudieran limitar su aplicación práctica.

¿Por qué? Porque la casta gobernante de EE. UU., por su propio carácter imperial, nunca estará conforme con tener de vecino tan cercano a un pequeño país independiente y soberano que se niega a plegar sus banderas y defiende su derecho a adoptar el sistema sociopolítico que decida su pueblo, independientemente de que le guste o no a su colindante.

Cuba continuará abogando por la convivencia pacífica, la colaboración y el respeto mutuo, aprovechando cada oportunidad de encontrar fórmulas de acercamiento, sin renunciar a ningún principio.

Muchas condiciones del entorno geopolítico pueden cambiar, incluso a corto plazo, y puede que el proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales siga su lento y dificultoso andar de hoy o que un político retrógrado asuma el poder y decida revertir lo avanzado y hasta quizás un día podríamos amanecer sin bloqueo.

Lo que nunca va a cambiar, y la historia lo demuestra, es la voluntad de resistencia y de lucha del pueblo cubano en defensa de su autodeterminación y el apoyo mundial al justo reclamo de que sea levantado el genocida bloqueo.

Ese respaldo volverá a tener una aplastante demostración cuando, el próximo 26 de octubre, la Asamblea General de Naciones Unidas considere, por vigésimo quinta vez consecutiva, una resolución titulada Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba.

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