
Foto: Revista Tiempo 21.
Ponerle fin al bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba constituye desde hace 27 años el principal reclamo de la mayoría de los países que integran la Organización de Naciones Unidas (Onu).
A partir de la primera votación realizada en 1992, los Estados miembros del organismo multilateral, con excepción de dos o tres, expresan su oposición al cerco norteamericano.
Este año, durante las sesiones de la Asamblea General de la Onu iniciadas la víspera, el debate de alto nivel vuelve a centrarse en el rechazo a esta política hostil y más de 40 países manifestaron explícitamente su apoyo a la resolución cubana Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba.
La actual administración de la Casa Blanca en los últimos tiempos ha arreciado su política agresiva hacia nuestro país, con el mismo propósito de siempre: asfixiar al pueblo cubano, provocando carencias, desabastecimientos y presiones que conduzcan a un cambio de régimen por la fuerza en la Isla.
Como muestra de ello, impuso escollos adicionales al comercio exterior e incrementó la persecución de nuestras relaciones bancario-financieras con el resto del mundo.
También ha limitado en extremo los viajes y cualquier interacción entre ambos pueblos, además de que obstaculiza los vínculos y contactos con su patria de los cubanos que viven en Estados Unidos.
A esto se suma la ilegal Ley Helms-Burton de 1996, cuyo Título III Washington decidió activar a partir del 2 de mayo de 2019, el cual permite a nacionales estadounidenses demandar a quienes “trafiquen” con “propiedades norteamericanas” en la mayor de las Antillas.
Mediante este mecanismo se da la posibilidad de promover una acción en las cortes del país norteño contra personas y entidades, incluso de terceros países, que inviertan en el territorio cubano en propiedades nacionalizadas tras el triunfo de la Revolución del primero de enero de 1959.
Casi seis décadas de bloqueo norteamericano han provocado cuantiosos perjuicios, pero los daños humanos que produce el cerco económico son incalculables. El sufrimiento causado a las familias cubanas no puede contabilizarse.
Este 7 de noviembre nuevamente la solidaridad y el apoyo a las causas justas del mundo están al lado de Cuba, un país que crece ante las dificultades y que con la voluntad política del Gobierno y su pueblo construye una sociedad más próspera y sostenible, por libre y espontánea determinación.
Hoy no será una ocasión diferente. La victoria de Cuba es infalible.
