Primera respuesta antimperialista hispanoamericana

Foto: colectivoepprosario.blogspot.com

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La petición de Simón Bolívar de organizar un congreso en Panamá, cuyo tema se enfilaba hacia la no apropiación de territorios hispanoamericanos por parte de ingleses y norteamericanos, chocaba contra los intereses expansionistas de ambas potencias. Era necesario cerrar filas ante las intensiones expansionistas yanquis, esa fue la esencia de la convocatoria, de hecho la primera respuesta antimperialista de nuestra América.

“La unión hispanoamericana suponía el surgimiento de una potencia capaz, con el tiempo, de asumir y mantener una plena soberanía y de ser, por consiguiente, un infranqueable obstáculo para las ambiciones neocolonialistas, en las cuales ya rivalizaban las dos codiciosas potencias sajonas.

“A ello había que agregar, por ejemplo, el antiesclavismo en las propuestas de Bolívar, sus proyectos liberadores respecto a Cuba y Puerto Rico, y la idea de una especie de “mercado común”, hispanoamericano”. (1)

Muy similar a lo que ocurre en la actualidad con la guerra mediática desatada por el imperio estadounidense contra Cuba, la edición del Times, de Londres, del 11 de abril del año 1825, es un vivo ejemplo del viejo procedimiento de armar campañas de difamación y descrédito contra Bolívar, en aquel entonces, contra Fidel en los tiempos que corren.

Han transcurrido 187 años de la convocatoria de Bolívar al Congreso de Panamá, sin que haya cambiado en lo esencial el modus operandis anexionista, ni el andamiaje ideológico que el imperio esboza para manipular la opinión pública. A Simón Bolívar le endilgaron la etiqueta intrigante de “cesarista” como hoy a los cubanos solidarios las de comunistas y terroristas. Todas las armas enfiladas, las calientes y las frías, hacia la destrucción física o moral del contrario.

En 1826, año del Congreso de Panamá, los esclavistas dominaban en el gobierno de los Estados Unidos: cualquier parecido con el partido republicano actual no es pura coincidencia.

El Congreso de Panamá fracasó como consecuencia de la política prepotente contra los pueblos hispanoamericanos, que tuvo el incondicional apoyo y sumisión de aquellas oligarquías nativas.

“Esclavistas y feudales, oligarquías provinciales, fueron incapaces de sacrificar un mínimo de sus privilegios de casta a la gran causa de nuestra América: Bolívar, en cambio, lo dio todo, hasta morir en la miseria”. (2)

(1 y 2) Galich, Manuel: Granma 1981

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