
El regreso de Fernando González Llort, puede ser motivo de satisfacción para familiares, amigos y pueblo, en general, porque pone fin a 15 años, cinco meses y 15 días de prisión injusta, pero la alegría todavía no es completa -tal y como expresara el valeroso defensor de la Patria y la dignidad-, hasta tanto regresen los que aún permanecen confinados en cárceles estadounidenses. (Foto: elcomunista.net)
El Héroe de la República de Cuba Fernando González Llort arribó este viernes 28 de febrero de 2014 a la mayor isla del Caribe, con el sensible deseo de experimentar felicidad completa sólo cuando sus hermanos de lucha Gerardo, Ramón y Antonio, sean puestos en libertad por el gobierno de Estados Unidos.
Firme en sus primeras declaraciones públicas, la emoción no fue obstáculo para solidarizarse con la causa de Los Cinco, como llamado internacional que persevera en dar a conocer la verdad de los cubanos antiterroristas que sufren aún las consecuencias del amañado juicio político celebrado en Miami, base principal de la mafia contrarrevolucionaria.
Y es que luego de tantos años de reclamaciones, el proceso ilegítimo llevado a cabo tras un operativo del Buró Federal de Investigaciones (en inglés FBI), el 12 de septiembre de 1998, contra una supuesta red de espías, todavía se inscribe en la historia judicial de Estados Unidos como violatorio de la legislación vigente.
Basta mencionar el Artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de Naciones Unidas. “(…) toda persona tendrá derecho a ser oída públicamente y con las debidas garantías por un tribunal competente, independiente e imparcial (…)”; o la Sexta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos que señala: “(…) en toda causa criminal, el acusado gozará de ser juzgado rápidamente y en público por un jurado imparcial (…)”.
Pero lo anterior no basta, para quienes llevados por la hostilidad de la mafia de origen cubano y su campaña propagandística, intentaron silenciar y manipular al tribunal que aceptó los cinco cargos, imputados y no comprobados a los jóvenes profesionales, para aplicar injustas y largas sentencias.
Por eso hoy, el regreso de Fernando González Llort, puede ser motivo de satisfacción para familiares, amigos y pueblo, en general, porque pone fin a 15 años, cinco meses y 15 días de prisión injusta, pero la alegría todavía no es completa -tal y como expresara el valeroso defensor de la Patria y la dignidad-, hasta tanto regresen los que aún permanecen confinados en cárceles estadounidenses.
La tarea de aunar voluntades entre los amigos del mundo solidarizados con los antiterroristas cubanos, cuenta ahora con Fernando junto a René González Sehweret, dos de Los Cinco que ya están en la casa grande, en su Patria.
Sin dudas, un nuevo reto a la unidad de propósito que hermana, para traer de vuelta a Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar y Antonio Guerrero Rodríguez, porque Cuba confía en este regreso y pone su esperanza en el reclamo al derecho de la felicidad plena.
