En Cuba, los candidatos a delegados a las asambleas municipales del Poder Popular no son elegidos por partidos políticos sino mediante asambleas de cada barrio o circunscripción, donde cualquier ciudadano puede proponer y decidir por su representante estatal.
Por eso no extraña el sentido común de la mayoría de los cubanos que respalda el proceso de nominación de candidatos por estos días terminado, mientras esperan las elecciones parciales de los delegados municipales, el domingo 19 de abril, para que la próxima votación confirme la labor del elegido como figura estatal presto a escuchar, orientar, fiscalizar y activar los mecanismos necesarios para mejorar la labor social esperada por sus electores.
Luego de 40 años de funcionamiento del sistema del Poder Popular, el reclamo casi unánime es el de un cambio radical en las prácticas democráticas de elección del delegado, a partir del convencimiento individual y colectivo de la responsabilidad que atañe a todos para escoger a los líderes que trabajen en unidad de propósito con la comunidad y responder a sus necesidades.
Precisamente son las cualidades de las personas propuestas y la votación de los vecinos la que deciden por mayoría las candidaturas finales, pero a esta elección sigue la credibilidad del delegado, sustentada no sólo por sus principios éticos y revolucionarios que lo validan como líder natural sino también por su reflexión consecuente y el ejercicio de gobierno para mejora del funcionamiento estatal.
Tal y como lo refiere la Resolución sobre los lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución, los Consejos de la Administración Provinciales y Municipales cumplirán sus funciones estatales y no intervendrán en la gestión empresarial, de ahí la importancia de la participación activa de los delegados como representantes del pueblo en la discusión, decisión y solución de problemas, para apoyar el desarrollo socio-económico del país.
Sin embargo, no se debe obviar el derecho ciudadano de alertar y colaborar con el representante escogido por el pueblo, así como con las instituciones y organizaciones políticas y de masas, en la lucha contra el fraude, la corrupción, indisciplinas sociales, negligencias e insensibilidad, que en general obstaculizan el desarrollo social en cada comunidad.
El Presidente de los Consejos de Estados y de Ministros, general de ejército Raúl Castro Ruz dijo:
“En la medida en que esos representantes van a ejercer gobierno, a intervenir en todas las decisiones estatales que afectan a la comunidad, que van a tener facultades para apoyar y contribuir al desarrollo de todas las actividades económicas y sociales de trascendencia nacional… las masas van a participar sistemática y regularmente en los asuntos del gobierno de la sociedad y en la discusión y solución de todos los problemas estatales, es significativa y trascendente este experiencia”.
Sin duda alguna es parte de lo que desde un inicio se desea, y comienza por la convicción de estar unidos, fundamentados en principios irrenunciables, categórico en el momento de decidir por un liderazgo útil.

