Génesis del sistema electoral cubano

Foto: Internet

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Las primeras elecciones realizadas en Cuba, de la cual se hace referencia, se efectuaron el 16 de junio de 1900 y fueron reguladas por la Orden Militar número 164, firmada por el brigadier general y jefe del Estado Mayor de los Estados Unidos, Adna R. Chafee.

Entre algunos de los requisitos que normaron el derecho al voto en las mencionadas elecciones estaban: saber leer y escribir o poseer bienes muebles o inmuebles por valor de 250 pesos (moneda de Estados Unidos), tener 21 años como mínimo y residir en el término municipal donde pensaba votar, por lo menos 30 días consecutivos.

Debido a estas restricciones, un elevado número de habitantes se vio invalidado para ejercer el voto y como resultado del sufragio restringido, de los cerca de 150 mil personas censadas, concurrieron a las urnas unos 110 mil, apenas el 14 por ciento de los individuos con la edad requerida.

El proceso estuvo ampliamente manipulado, pero, a pesar de todo, las elecciones fueron ganadas por las fuerzas partidarias de la independencia.

Luego, durante el período neocolonial, las elecciones en Cuba estuvieron marcadas por la corrupción y el fraude que practicaban los políticos de entonces.

Era normal que los muertos votaran, las urnas fueran robadas, se utilizara la llamada boleta viajera, que un elector votara varias veces, se compraran los votos, que los funcionarios y trabajadores públicos fueran obligados a votar por el candidato de gobierno bajo amenaza del despido.

Las personas tenían que entregar sus cédulas de votar para lograr el ingreso en el hospital de familiares enfermos, entre muchas otras manifestaciones antidemocráticas.

Por otra parte, los candidatos opositores eran en ocasiones asesinados, mientras que los soldados y policías impedían a los votantes contrarios al gobierno que ejercieran su derecho al voto.

Para junio de 1901, luego de que a regañadientes los cubanos apoyaran la Asamblea Constituyente, son convocadas las primeras elecciones presidenciales en la Isla y se iniciaba un período funesto caracterizado por el ir y venir de los gobernantes y el servilismo y la corrupción ocupaba la presidencia.

Después del triunfo de 1959, el Gobierno revolucionario tomó la decisión de llevar a cabo en 1974, en la provincia de Matanzas, una experiencia sobre el establecimiento de los órganos del Poder Popular en las localidades.

El 21 de julio fue constituida la Asamblea Provincial del Poder Popular en este territorio y la experiencia constituyó la base para elaborar la propuesta de la estructura que adoptarían estos órganos en el país.

Más tarde, en 1976, mediante un referendo nacional fue aprobada la nueva Constitución de la República y la Ley de Tránsito Constitucional y mediante asambleas de nominación, en agosto de ese año, se seleccionaron los candidatos a delegados para las instancias municipales.

El 10 y el 17 de octubre de 1976, en primera y segunda vueltas electorales, el 95,2 por ciento de los cubanos mayores de 16 años, mediante voto secreto y directo en las urnas, eligieron de entre más de 30 mil candidatos a los 10 mil 725 delegados (concejales) a las 169 asambleas municipales del Poder Popular (ayuntamientos), que quedaron oficialmente constituidas el 30 de octubre, el mismo día en el que se eligen los delegados a las asambleas provinciales.

En esa ocasión el Presidente cubano, Fidel Castro Ruz, en un discurso pronunciado en el acto solemne efectuado el 7 de noviembre en La Demajagua, expresó:

Hoy quedaron constituidas las Asambleas Provinciales en el país, y actos como este se han efectuado o se están efectuando a esta misma hora en Jimaguayú, en Mal Tiempo, en Girón, en Cacahual y en los Mangos de Roque, como todo un símbolo de que lo que hacemos hoy es sencillamente la continuación histórica de lo que comenzó a realizarse en el pasado siglo.

“Sobre ustedes recaen ahora grandes responsabilidades, sobre todos los delegados a las asambleas provinciales y, especialmente, sobre los hombros de los delegados de las nuevas provincias orientales”.

En julio de 1992 fue aprobada por la Asamblea Nacional del Poder Popular en sesión convocada al efecto, la Ley de Reforma Constitucional encaminada a cumplimentar las recomendaciones del IV Congreso del Partido Comunista de Cuba adoptadas como resultado del debate público, abierto, franco y sereno con el pueblo.

De ese modo, el sistema electoral cubano amplió, profundizó los fundamentos democráticos del sistema, y posibilitó -entre otras cuestiones- la elección mediante el voto directo y secreto de los diputados a la Asamblea Nacional y de los delegados a las asambleas provinciales.

La amplia participación del pueblo en las elecciones confirma el respaldo de la inmensa mayoría de los cubanos a su sistema político.

Fuentes consultadas: Constitución de la República de Cuba, Ley Número 72, diario Juventud Rebelde y EcuRed.

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