Defender nuestra democracia es defender nuestra soberanía e integridad nacional, por ello mi voto es por Cuba.
Este domingo tiene lugar la votación en elecciones primarias para delegados a las asambleas municipales del Poder Popular, un acontecimiento que se desarrolla en nuestro país cada dos años y medio.
Elecciones donde los candidatos no realizan campañas, donde la votación se ejerce de manera secreta y directa por los electores, donde no habrá soldados custodiando urnas y sí niños con sus uniformes de pioneros cubanos.
Elecciones donde las mesas electorales se constituyen por derecho propio en cada colegio y sus integrantes, en estricto cumplimiento de la ley, garantizan un sufragio sin contratiempos.
Estos colegios electorales se mantendrán abiertos hasta las seis de la tarde, mientras falte un elector por ejercer su derecho al voto y solo entonces comenzará el conteo de esos votos emitidos, en un acto que, de manera pública, puede ser observado por miembros de la comisión electoral a otras instancias, así como por integrantes de organizaciones políticas o de masas, los propios candidatos, periodistas y cualquier otra persona que así lo desee en cada comunidad.
Unas elecciones diferentes, pero no por ello menos democráticas que cualquier otra que se produzca en el mundo.
En nuestro país, el sistema electoral garantiza elevados niveles de participación ciudadana y evidencia, como sucedió en Girón, el compromiso de este pueblo con su sistema político y en defensa de su dignidad de cubanos.
Una democracia participativa, cubanísima como nuestras palmas, esa que hoy estamos llamados a defender en este acto de soberanía e integridad nacional.
Por ello, mi voto es por Cuba.

