Transparencia y apego a la voluntad popular en las elecciones cubanas

Elecciones en Cuba, un acto de soberanía. Foto: www.cmhw.cu

Elecciones en Cuba, un acto de soberanía. Foto: www.cmhw.cu

El próximo domingo 26 de noviembre, como cada dos años y medio, los ciudadanos cubanos volveremos a ejercer nuestro deber y derecho soberano de elegir a quienes nos representarán en las instancias de gobierno municipales y de cuyas filas saldrá no menos de la mitad de los integrantes de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Cada país tiene derecho a escoger libremente su forma de Gobierno y todavía quedan muchas monarquías, algunas, condicionadas por elecciones para órganos legislativos o consultivos, pero otras, aun estrictamente gobernadas por autoridades hereditarias.

En aquellos países donde existe alguna forma de democracia, rigen los más diversos sistemas electorales, porque es facultad soberana de cada Estado organizar las elecciones como mejor considere su Gobierno y, por supuesto, con la anuencia de los ciudadanos.

En Cuba, el pueblo respaldó casi unánimemente el actual sistema eleccionario, que puede ser perfectible, como toda obra humana, y será modernizado, en su momento, pero solo de acuerdo con la voluntad de los habitantes de esta isla.

Mientras, sin pretender que sea el mejor del mundo, el sistema cubano tiene características que lo distinguen por su transparencia, imparcialidad, sencillez y apego a la voluntad popular.

El sufragio es universal, igualitario, directo, secreto, voluntario y gratuito.

Las votaciones son programadas para días no laborables y el Estado y el Gobierno adoptan las medidas a su alcance para facilitar la participación de los electores, disponiendo colegios electorales fácilmente accesibles para los ciudadanos.

El Estado y el Gobierno, con el apoyo de las organizaciones de la sociedad civil y de la población, garantizan las mejores condiciones posibles en los locales habilitados para ese fin, la logística de apoyo y las vías para que la información fluya sin interrupciones.

Los medios de comunicación, también con ayuda de las organizaciones sociales y de masas, informan, orientan y capacitan a los electores, detalladamente, acerca de sus derechos y de los procedimientos del proceso.

El registro electoral es de oficio y público, lo cual excluye cualquier posibilidad de fraude. Se convoca a los electores para verificar la autenticidad de los datos.

Ningún partido u organización política interviene en el proceso; la población nomina directa y públicamente a sus candidatos, atendiendo a sus méritos y valores personales y sin mediar influencia externa a la propia localidad.

No se permite ningún tipo de campaña electoral, salvo la publicación estrictamente local de las fotos y síntesis biográficas de cada uno de los candidatos, en formatos modestos e idénticos.

Las mesas electorales están integradas por voluntarios, vecinos de reconocido prestigio de la propia localidad y la custodia de las urnas es responsabilidad exclusiva de niños y adolescentes, vestidos con sus uniformes escolares. No se permite portar armas de ningún tipo dentro ni en las inmediaciones de los colegios electorales.

Los propios electores verifican que las urnas estén vacías al abrir el colegio, y el conteo de los votos es público, al finalizar la votación.

Los resultados del ejercicio, en cada circunscripción, son dados a conocer de inmediato y los datos estadísticos preliminares de la nación son publicados pocas horas después del cierre de las urnas, aunque las cifras precisas y verificadas son dadas a conocer posteriormente.

Los procedimientos descritos se aplican, asimismo, en las elecciones generales, como las que serán convocadas el año entrante, para elegir los integrantes de los gobiernos provinciales y de la Asamblea Nacional para el próximo mandato.

No es nuestra intención elucubrar sobre los cambios que pueda sufrir la ley electoral cubana en un futuro, pero tenemos la seguridad de que los ciudadanos cubanos no permitirán imposiciones de modelos foráneos que no responden a sus intereses ni a su idiosincrasia, ni aceptarán disposiciones que eliminen o limiten sus facultades democráticas, ni admitirán modificaciones que reduzcan la transparencia, imparcialidad, sencillez y apego a la voluntad popular de las elecciones cubanas.

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