
Foto: Periódico La Demajagua
Un orgullo especial sentimos los cubanos actuales al atesorar la contundente Victoria de Playa Girón, la primera derrota del imperialismo yanqui en Nuestra América, protagonizada por el pueblo con el liderazgo de Fidel Castro el 19 de abril de 1961.
En menos de 72 horas fueron abatidas las tropas mercenarias que habían sido reclutadas, entrenadas, asistidas y apertrechadas por el Gobierno de los Estados Unidos, con el objetivo de destruir a la aún novel, Revolución Cubana, pues contaba entonces con sólo 2 años y tres meses de existencia.
Desde el 15 de abril con los criminales bombardeos a los aeropuertos de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba, se evidenció el preludio de la agresión.
Luego de este terrible suceso, en el entierro de las víctimas, cual épico juramento apoyado por la multitud del pueblo enardecido, Fidel Castro declaró el carácter socialista de nuestra Revolución.
Pocas horas después, el 17 de abril, sucedía el desembarco de los mercenarios quienes fueron recibidos por el fuego de las armas en manos milicianas y de miembros del Ejército Rebelde, ante lo cual, vencidos y desmoralizados se rindieron en masa.
En ese instante pudimos exhibir ante el mundo, las imágenes de los agresores derrotados. Con las manos tras las nucas ofrecían al prepotente imperio del norte, la más humillante e inédita lección histórica: a Cuba, a su pueblo y a su Comandante en Jefe se les respeta.
Casi seis décadas han trascurrido desde aquellos heroicos días y como expresara el líder histórico de la Revolución, todavía continuamos siendo una espina clavada en la garganta del imperialismo yanqui.
No han cesado las agresiones, y ante cada una de ellas hemos salido más fortalecidos.
Contra la resistencia del pueblo cubano han fracasado decenas de campañas difamatorias, cientos de intentos de asesinatos a nuestros principales dirigentes, numerosas variantes de la guerra biológica y el cada vez más recrudecido bloqueo económico, comercial y financiero.
El gigantesco Goliat una y otra vez ha mordido el polvo de la derrota ante el pequeño, patriótico e inteligente David.
Y como colofón en este abril de 2019, los cubanos nos dimos una nueva carta magna, tan mambisa como nuestros abuelos, tan rebelde como nuestros padres y tan trascendental, martiana y fidelista como la Victoria de Playa Girón.
