Algunos de mis hermanos en Playa Girón

Fidel Castro en Playa Girón. (Foto: Tomada de Internet/Periódico Vanguardia).

El gran autor de la victoria en Playa Girón fue el pueblo, más martiano que nunca, con Fidel Castro al frente. Foto: Tomada de Internet/Periódico Vanguardia.

Sin experiencia suficiente, mordiendo cualquier asomo de temor, fueron muchos los jóvenes que contribuyeron en la victoria sobre mercenarios y titiriteros del imperio en Playa Girón (1961), para demostrar, junto al Ejército Rebelde, cuánto puede un país unido.

El más joven cayó. La metralla yanqui dejó sin vida a un adolescente que manejaba el arma de artillería conocida como “cuatro bocas”. Era Nelson Fernández, de San José de las Lajas, tan hombre a sus 14 años.

Actualmente el estadio de su ciudad natal lleva su nombre. ¿Qué sería hoy? ¿Deportista, maestro, militar, médico, tabaquero, agricultor, científico, literato, músico…? Los gringos cercenaron su futuro.

Los antihumanos destrozaron en él, y muchos otros, aspiraciones y sueños, desbordados por lo que comenzábamos a construir en el país. Y me parece escuchar sus palabras de despedida en el hospital: “Esto es Patria o Muerte… Venceremos…”.

Eduardo Heras León. Escritor, maestro, periodista, este intelectual ha construido un castillo de amor: el Centro de Creación Narrativa “Onelio Jorge Cardoso”, para fortalecer el andar de los escritores noveles que continuarán la brega de sentir, reflejar e interpretar la realidad cubana y del mundo. Por ello arriesgó la existencia al enfrentar a los invasores.

El exoficial de artillería “dispara” en la actualidad hacia las cuartillas, propias y de sus discípulos, en busca de un mundo mejor. Misión forjadora al nivel de sus libros, como La guerra tuvo seis nombres, Los pasos en la hierba, entre otros.

Dos premios nacionales le han otorgado por su obra de vida: el de edición y de literatura. La Feria Internacional del Libro de La Habana más reciente estuvo dedicada a este intelectual.

Mayo en abril. José Manuel Mayo ofrece sus clases a futuros comunicadores en la sede universitaria de Plaza de la Revolución. Es el autor de El judo en Cuba, El karate-do en Cuba, El Mundo de las artes marciales, La guerrilla se vistió de yarey, En la guerrilla junto al Che y Los niños Héroes de Playa Girón.

Él fue uno de aquellos quinceañeros triunfadores sobre los yanquis y sus amos desde el furor de la artillería patriótica. Su constante rebeldía contra lo mal hecho, a pesar de la incomprensión de blandengues y corruptos, lo mantiene en la primera línea de la contienda.

Dora. Una escritora matancera, acompañada de los personajes que imaginó, como Pelusín del Monte, puso su talento a descubrir y resaltar los valores de la tropa leal. Dora Alonso, como corresponsal de guerra, entrevistó a alfabetizadores que enfrentaron al enemigo sin abandonar el manual, la libreta y el lápiz. Cuando celebramos el centenario de su nacimiento, se tuvo muy presente ese quehacer de Dora, al defender el derecho de niños, adolescentes y jóvenes, a los que dedicó su existencia. Hasta después de su muerte, se mantiene iluminando.

En la retaguardia. Atamos las manos de la quinta columna. Vea en acción al Comité de Defensa de la Revolución y las milicias del colegio cubano Arturo Montori, ubicado en Línea y K, en el Vedado habanero, centro privado entonces.

Los integrados al proceso revolucionario eran minoría, y varios de los opositores vinieron con los mercenarios, esos mismo que después fueron canjeados por compotas.

Entre los dignos estudiantes, Susana Lee, Georgina González (serían destacadas periodistas, la segunda con el sobrenombre de Lisanka), Julio González, hábil pelotero, Pastor Felipe —combatió contra los invasores directamente—, y muchos otros.

Los profesores Otilia de la Cueva, Daniel, Felipe, Alonso y un gran número de empleados dignos cuidaron el plantel ―sería nacionalizado a los pocos días―  en la difícil circunstancia.

Fuimos hacia la casa de los condiscípulos vendepatrias y allí encontramos armas, proclamas… No los dejamos mover los tentáculos y esparcir el veneno.

Todo un país en acción. El gran autor de la victoria en Playa Girón fue el pueblo,  más martiano que nunca, con Fidel Castro al frente.

Y seres como los que les he presentado son parte esencial de esa historia.

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