La Constitución de la República y la educación jurídica de los habaneros

Foto: Internet.

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Por estos días, se ha notado en La Habana con cuanta motivación las personas han adquirido en estanquillos y oficinas de correos el tabloide que contiene la nueva Constitución de la República de Cuba.

En fecha reciente, mientras viajaba desde El Vedado hacia Miramar en la ruta 38, pude percatarme como un hombre maduro iba leyendo con mucho interés el documento que constituirá la ley fundamental de la nación y fuente primaria de la que se nutrirán los demás cuerpos legales, por lo que resultará la ley de leyes.

También observé en manos de jóvenes universitarios la carta magna, tanto impresa como en formato digital, propiciando la retroalimentación luego de que participaron activamente con sus aportes de contenido y forma.

Por asociación, ello me hizo rememorar cómo se desenvolvió el proceso similar que antecedió a este en 1976, solo tenía 14 años, aún no era electora, sin embargo, como mi mamá era secretaria general del bloque de la Federación de Mujeres Cubanas y líder de su sección sindical en el sector educacional, estuve muy cerca de los debates del anteproyecto de Constitución.

También recuerdo como, tras las reuniones de las organizaciones de masas y sociales que enriquecieron el importante documento, aconteció aquel referendo popular.

Es válido destacar que, según se planteó en la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular dedicada al tema, en diciembre de 2018, la población modificó, de una forma u otra, el 60 por ciento de los artículos del proyecto, con lo que la voluntad del pueblo quedó plasmada de manera explícita.

Por eso, no nos sorprende ver en manos de personas de diversas edades, profesiones y lugares de residencia el tabloide que es objeto de lectura detenida y analítica, pues ellos evidencian el objetivo de familiarizarse con su contenido, para actuar con conocimiento de causa al votar positivamente por la nueva carta magna.

Durante este proceso, que concluirá con su aprobación, sin dudas, se produce una elevación de la conciencia jurídica de los cubanos en general, de lo cual es representativa la población habanera en particular.

Esto, además, debe incidir de forma positiva en el efectivo desempeño de las instituciones del sector jurídico y una mayor tranquilidad ciudadana.

El 24 de febrero los cubanos mostrarán una vez más, ante los ojos sorprendidos de la humanidad, como se defiende la unidad que constituye esencia de la herencia de siglo y medio de contiendas independentistas que integraron una sola Revolución de Carlos Manuel de Céspedes a Fidel Castro, con la continuidad generacional presente de su legados.

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