
Momentos del proceso de debate en Cuba del proyecto de Constitución. Foto tomada de Granma.
Cuba, en el ejercicio de su soberanía e independencia, defiende una democracia donde las decisiones colectivas son adoptadas con el principio de la mayoría, recuerda el doctor en Ciencias Jurídicas José Luis Toledo Santander.
La consulta popular sobre el proyecto de nueva Constitución de la República, que comenzó este 13 de agosto, es la oportunidad para que los ciudadanos expresen sus criterios y sugieran cambios al texto, antes de su ratificación, mediante referendo.
La discusión tendrá lugar en las comunidades, centros estudiantiles y laborales hasta el 15 de noviembre y, en esos espacios, la población podrá contribuir con sus criterios a perfeccionar la Carta Magna.
Este es un procedimiento genuinamente democrático, excepcional en la práctica internacional, pues en los países donde se consulta a los electores, solo se les suele presentar la Constitución para aprobarla o no, en un referendo, sin la oportunidad de participar activamente en la redacción del texto.
En la mayor de las Antillas, cada ciudadano tendrá el derecho, la responsabilidad y la oportunidad de manifestarse libremente y hacer las proposiciones de modificación, adición o supresión al articulado de la Ley de Leyes que estime necesarias, antes de que sea sometido a la aprobación final.
Para ello, es imprescindible el estudio detallado del texto, e incluso, la búsqueda de otros elementos de juicio, para poder opinar con argumentos sólidos sobre el proyecto.
Luego, la Asamblea Nacional del Poder Popular deberá aprobar los cambios que mejor reflejen el consenso nacional o contribuyan a la precisión conceptual de la voluntad popular y de los principios legales y democráticos en los cuales se inspira el texto.
Recuerda el doctor Toledo Santander que el proceso de elaboración de la Constitución de 1976, al igual que el que se desarrolla en estos momentos, tuvo la peculiaridad de que, a partir de la consulta popular, genuina expresión de la participación directa del pueblo en el ejercicio del poder, toda la nación deviene órgano constituyente, al tener la posibilidad de estudiar, hacer proposiciones o interesar explicaciones del proyecto que se le somete.
Con el debido respeto a las formas y procedimientos que cada país establece en este sentido, los cubanos hemos concebido el nuestro con clara intención de que el pueblo tenga real y efectivamente un papel protagónico en la redacción y aprobación de la norma suprema.
En la consulta popular de 1976, participaron seis millones 300 mil personas, quienes formularon más de 16 mil 300 modificaciones, adiciones, proposiciones y aclaraciones.
El texto resultante fue aprobado por casi el 98 por ciento de los ciudadanos con derecho al voto.
Igual procedimiento se sigue con el texto de la nueva Constitución, lo cual constituye, en las condiciones actuales, la máxima democracia posible, todavía no igualada por ninguna otra sociedad.
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