Una sabia y reflexiva expresión del presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, da título a este comentario: “La Revolución Cubana amanece cada día”.
Efectivamente, la Revolución amaneció nuevamente y esta vez lo hizo con aires renovados de reafirmación, unidad y continuidad.
Este 24 de febrero fue una jornada de fiesta, en la cual predominó el entusiasmo, el optimismo y la responsabilidad; todo lo cual distingue a la idiosincrasia del cubano, esa que se refleja a lo largo y ancho del texto en la nueva carta magna, la cual, en breve tiempo asumiremos como nuestra sin dudas, porque ese también fue un día de victoria para la patria socialista.
Más de ocho millones 660 mil cubanos fueron convocados a las urnas para responder a la pregunta “¿Ratifica usted la nueva Constitución de la República?”; de ellos, más de un millón son habaneros, los que, desde cualquier rincón de La Habana, y más aún, desde los territorios afectados por el tornado del 27 de enero, agradecen a su Revolución y a sus dirigentes por no quedar desamparados.
Según datos emitidos por la Comisión Electoral Nacional (Cen) de Cuba, de los nueve millones 298 mil 277 ciudadanos con derecho al sufragio —cifra actualizada al cierre de los colegios—, siete millones 848 mil 343 (84,4 por ciento) acudieron a los colegios electorales y de éstos seis millones 816 mil 169 electores votaron “sí”, para un 86,85 por ciento, señal de la rotunda respuesta del pueblo a una Revolución que se consolida cada vez más.
Nuevas jornadas nos esperan, en las cuales se impondrán, el trabajo duro por continuar la recuperación de los territorios habaneros afectados, la creación y desarrollo de la infraestructura legislativa que sustente la nueva Constitución aprobada y, más aún, el compromiso con el tiempo presente y el futuro que construimos para nuestros hijos.
La aprobación de la nueva ley de leyes marca, sin lugar a dudas, un antes y un después en la historia constitucional del país, debido, precisamente, a los aspectos novedosos en su texto que la convierten en una constitución superior.
Superior, no solo por estar situada en la cima del ordenamiento jurídico que irradia a cada una de las ramas del Derecho, lo es también porque está enraizada en la realidad política, económica y social cubana actual, por la cualidad de ser un texto moderno atemperado a la nuestra realidad y por ser una constitución del pueblo y para el pueblo.
La Constitución, fruto del debate y del aporte de todos, es más fuerte, al tiempo que dignifica y enaltece los valores del pueblo cubano, el legado de José Martí, de Fidel y Raúl Castro, así como de nuestros próceres; es una Constitución de avanzada, que se parece a la nación cubana y a sus ciudadanos. Es moderna, y nos permitirá avanzar y construir el país que queremos.
Este domingo 24 de febrero no solo votamos por Cuba, nuestra Revolución y nuestros derechos, también lo hicimos por América Latina y el Caribe y por Venezuela, víctima de las más burdas amenazas imperiales.
Como expresó nuestro presidente, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, la Revolución no hace las cosas por fechas, la Revolución toma las fechas como motivación, la Revolución trata de superarse a sí misma todos los días, la Revolución Cubana amanece cada día.
Fuentes: Cubadebate, Granma Digital, Trabajadores, Sitio de Comisión Electoral Nacional.


