Todo el pueblo cubano es la Asamblea Constituyente

Diseño: Gilberto González García

Por estos días, viene a la memoria el primer accionar constituyente de Cuba, la Asamblea de Guáimaro, acontecida en abril de 1869.

Entonces se reunieron en esa localidad de la provincia de Camagüey los patriotas del oriente y del centro de la Isla para dar nacimiento a la República de Cuba en Armas, con su ley primera que, como expresaría más tarde José Martí, debía ser “el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

Cerca de un siglo y medio nos separan de ese acontecimiento fundacional cuando se gestó la nación cubana.

En tanto nos adentramos en el momento en el que el pueblo de Cuba, integrado en peculiar asamblea constituyente, debate el nuevo proyecto de Constitución de la República.

Una amplia acogida tuvo desde sus inicios la publicación y venta del tabloide que contiene el texto íntegro del que es, al decir de Raúl Castro, el más importante documento jurídico y político de la nación.

Cada día que pasa queda demostrado con creces el gran interés que ha despertado en la mayoría de los ciudadanos el proceso de debate y consulta popular que se está efectuando, en hermoso simbolismo, desde el 13 de agosto y hasta el 15 de noviembre.

En colectivos laborables y secciones de base de las organizaciones de masas y sociales, cada cubano tiene la oportunidad de opinar, sugerir modificaciones, adiciones o supresiones, tanto de contenido como de forma; las que serán tomadas en cuenta, sobre la base de su cantidad de incidencia, a nivel del país.

De esta forma la Asamblea Nacional del Poder Popular, que de hecho es representativa de todos los sectores de la sociedad, se multiplica ahora en 135 mil reuniones, a todo lo largo y ancho del país.

Tal movimiento de consulta popular está generando, como es lógico, decenas de miles de planteamientos, tras lo cual el proyecto de Constitución saldrá enriquecido con la sabiduría popular.

Una vez más nuestra democracia socialista valida la participación activa y mayoritaria de la población cubana, la que sin dudas, luego de éste proceso, se sentirá aún más dueña de los destinos de la nación.

El enemigo interno y externo ha pugnado, en vano, por sembrar el desaliento, crear confusión y obstaculizar éste importante proceso político.

Que cada ciudadano haya tenido acceso al texto íntegro del Proyecto de Constitución ha resultado una buena bofetada a quienes pretendían confundir y desalentar al pueblo de Fidel y de Raúl Castro.

En esta tarea estratégica, como en tantas otras, se cumplirá lo que vaticinó Fidel en su último discurso, durante la conclusión del Séptimo Congreso del Partido Comunista de Cuba: “El pueblo de Cuba vencerá”.

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