Una razón más para el “Sí”

Montaje: Gilberto González García.

Montaje: Gilberto González García.

Tengo millones de razones para votar “” en el referendo constitucional del 24 de febrero, las mismas que la mayoría de los cubanos.

Cada una de ellas sería suficiente para dar mi respaldo a la nueva carta magna, pero voy a comentar solo una de esas motivaciones: recibí un mensaje de correo que me pide votar contra la aprobación del documento.

El e-mail en cuestión fue difundido a nombre de un grupúsculo contrarrevolucionario, de esos cuyos miembros cabrían holgadamente en la pequeña sala de mi casa –si yo les permitiera visitarme

El grupito pertenece al gremio de quienes cobran un estipendio equivalente a las 30 monedas de Judas, procedente de los impuestos que pagan los contribuyentes norteamericanos, aunque ese gasto presupuestario no beneficie en nada al estadounidense y, al contrario, lo perjudique.

El correo me llegó en los primeros días de diciembre pasado, ¡cuando todavía la Asamblea Nacional del Poder Popular no había analizado los cambios, adiciones y eliminaciones propuestos por más de siete millones de cubanos al proyecto de Constitución!

Bueno, los mercenarios podían anticipar, con absoluta certeza, que el texto legal no sería del agrado de sus empleadores de allá, 90 millas al norte.

Era obvio que la nueva ley fundamental defendería los intereses legítimos de la inmensa mayoría de los cubanos, quienes habíamos participado en su redacción, y no los propósitos imperiales del Gobierno de los Estados Unidos ni las ambiciones de la mafia contrarrevolucionaria de La Florida.

Para colmo, el correo ¡estaba escrito en inglés! Eso prueba que, aunque lo recibimos algunos cubanos, el mensaje no era para nosotros, sino estaba dirigido, fundamentalmente, a los patrones norteños de quienes lo enviaron.

De hecho, no creo que tuvieran la más mínima intención de convencerme a mí de que votara en contra de la carta magna que defenderá mis derechos en los próximos años.

La única motivación de ese grupúsculo era probarle al pagador de sus salarios que están “esforzándose” por merecer el pago que reciben.

El “correíto” contrarrevolucionario es una de las muchas razones, cada una de ellas suficiente, para votar “sí” en el referendo del 24 de febrero, porque demuestra, muy claramente, que la nueva Constitución refrendará mi dignidad como cubano y como persona, y por eso no les va a convenir a los vendepatrias que me mandaron el mensaje ni, mucho menos, a sus amos del norte.

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