Constitución de la República de Cuba, vigencia de los principios de Guáimaro

Montaje: Radio COCO.

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Este 10 de abril será proclamada la nueva ley de leyes, coincidiendo con el aniversario 150 de la Constitución de Guáimaro, primera carta magna de la República de Cuba en Armas.

La nueva Constitución refleja la modernidad del sistema económico y social en la mayor de las Antillas, al tiempo que preserva los principios fundamentales de aquella, aprobada en la manigua.

Ambas constituciones, en su tiempo, son la máxima expresión de la misma voluntad del pueblo cubano: una república independiente y soberana, afrontando el costo que sea necesario, en aquel entonces, para lograrlo, hoy, para defender la libertad conquistada.

Tanto en 1869 como ahora, la Constitución cubana fue y es una herramienta de unidad, de orden y disciplina, de respeto y promoción a los derechos de las personas.

El texto de la de Guáimaro otorga la máxima autoridad a un órgano colegiado, la Cámara de Representantes, como la actual la adjudica a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Tanto la Cámara entonces, como la Asamblea ahora, son los órganos facultados para elegir al presidente de la República y a los demás cargos importantes, y para deponerlos, si fuera necesario, y se reservan las facultades legislativa y de reforma constitucional.

Ambas cartas magnas reconocen la independencia del Poder Judicial, definen el territorio del país y su división político-administrativa.

Con respecto al ciudadano, la Constitución de Guáimaro estableció los requisitos para elegir y ser elegido, y reconoció la condición de hombre libre a todos los habitantes del país, conjuntamente con otros derechos civiles.

La nueva carta magna ratifica la igualdad ante la ley, precisa, amplía y moderniza los derechos ciudadanos, indivisibles e interdependientes para todos los seres humanos, sobre bases universales, objetivas y no discriminatorias.

Rechaza toda forma de discriminación, por razones de sexo, género, orientación sexual, identidad de género, edad, origen étnico, color de la piel, creencia religiosa, discapacidad, origen nacional o territorial, o cualquier otra condición o circunstancia personal que implique distinción lesiva a la dignidad humana.

La Constitución de Guáimaro estableció, hace 150 años, el deber y el derecho de cada uno de los ciudadanos a ser soldados del Ejército Libertador.

La Constitución de la República que se proclama este 10 de abril, reafirma el derecho y el deber de cada cubano a defender la patria que nos legaron los mambises.

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