Votar “sí” por la Constitución: más que un discurso o una campaña

El pueblo capitalino en el desfile por el Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores. Foto: Oriol de la Cruz Atencio/ACN

Foto: Oriol de la Cruz Atencio/ACN.

Hace poco escuché a un colega la expresión que inspiró este comentario: “La Constitución es el documento donde aparecen nuestros derechos y la estructura del Estado que organiza la vida en sociedad y hace cumplir esos derechos”, aquí me detengo.

Votar por la nueva ley fundamental de la República, que sin dudas refrendaremos el próximo 24 de febrero, va mucho más allá de un discurso o una campaña, es reafirmar conquistas, derechos con los cuales nacimos varias generaciones de cubanos y no imaginamos jamás vivir sin ellos.

Por solo poner algunos de los ejemplos más notables, menciono a la educación y a la salud, servicios totalmente gratuitos para todos, sin excepción, y de los cuales se derivan otros como la práctica del deporte, la cultura y el acceso a lugares públicos, lo cual aparece en la Constitución de 1976, con la debida protección y amparo legal.

Al ojear las páginas de la nueva carta magna, advertimos que, además de lo anterior, en su contenido se recogen aspectos diferentes derivados de las transformaciones de la sociedad cubana, la actualización del modelo económico y los cambios en diversas esferas de la vida.

Me refiero, por ejemplo, al Artículo 22, en el cual se reconocen las diferentes formas de propiedad, entre ellas la privada, la cual se ejerce sobre determinados medios de producción por personas naturales y jurídicas, cubanas o extranjeras, con un papel complementario en la economía.

Este artículo no aparece en la Constitución de 1976, en tanto responde, da valor y garantía al trabajo por cuenta propia, alternativa que llegó para quedarse y que, a partir de la aprobación de la nueva ley de leyes, tendrá el debido amparo y protección legal.

En ese texto legal también aparecen asuntos menos logrados, y llegar a alcanzarlos no es una quimera y supone un alto reto para el Estado y el pueblo. Hablo del Artículo 71, en el cual “se reconoce a todas las personas el derecho a una vivienda adecuada, hábitat seguro y saludable”.

Este no es un propósito más, es un derecho consagrado en la Constitución, por tanto, el Estado deberá, como ya lo hace, reforzar sus programas de construcción, remozamiento y conservación de viviendas con la participación de entidades y de la población, en correspondencia con las políticas públicas, las normas del ordenamiento territorial y urbano y la legislación vigente.

Asimismo, el derecho de igualdad que recoge el Artículo 42 adquiere mayor desarrollo en el nuevo documento, al incorporar a los ya existentes aspectos como, color de la piel, sexo, raza, entre otras especificaciones más novedosas, la no discriminación por género, identidad de género, orientación sexual, origen étnico y discapacidad, y deja claro que la violación del principio de igualdad está proscrita y es sancionada por la ley.

Son muchos los ejemplos que ilustran que votar “sí” por la nueva Constitución, es decir “sí” por muchos de nuestros sueños y anhelos, “sí” por mantener lo que tenemos y no queremos perder, es decir “sí” a nuestros proyectos personales y colectivos, es decir “sí” a la nación cubana y a vivir en esta tierra, la Cuba de todos y para todos.

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