
Dibujo de Margarita, una niña chilena, acerca del Comandante en Jefe Fidel Castro. Foto cortesía de los padres de la pequeña.
Margarita, una niña de siete años que pinta a Fidel Castro, porque sabe quién es y reconoce su imagen en fotos de revistas, libros, periódicos y en internet, no es una pionera cubana, su admiración por el Comandante en Jefe viene de esa semillita que espontáneamente ha quedado sembrada en otras tierras del mundo.
El dibujo nos fue enviado desde Chile y la pequeña es hija de un médico graduado en la Escuela Latinoamericana de Medicina (Elam), quien ama a Cuba como su segunda patria y junto a su familia rememora por estos días, que hace un año sufrimos la dolorosa pérdida del Caguairán mayor.
Ese hombre que soñó e hizo realidad la existencia de una hermosa escuela en la mayor de las Antillas, para formar médicos de otros países hermanos que repartieran salud y bienestar a quienes lo nesecitasen en sus propias comunidades.
Como lo explicara el propio líder cubano el 15 de noviembre de 1999, en la inauguración del centro, la idea de la Elam nació como imprescindible respuesta a la situación creada por dos terribles huracanes que azotaron el Caribe y Centroamérica, donde coincidentemente entre los países más afectados estaban los más pobres del hemisferio.
Para pueblos como aquellos, una y otra vez bajo el sufrimiento de tantas calamidades, había que formar un humanista, integral y multinacional ejército de salud y su sede no pudo tener mejor escenario que esta isla de esperanza.
Lo que Fidel dijo aquel día, sobre lo que significaría la Elam, se está cumpliendo con la mayoría de sus graduados y porque el amor recibido en la nación caribeña ha trascendido a sus hijos.
Recordemos que el Comandante en Jefe expresó en ese entonces, refiriéndose a esta institución de las ciencias médicas: “Su espíritu de solidaridad e integración será tan profundo que no se borrará jamás. Será un ejemplo de la unidad más profunda en la diversidad más rica, estampa del mundo futuro que soñamos”.
Como hace un año, cuando nos llegó su adiós físico y se multiplicó por millones, una ola de amor hacia su memoria recorre en la actualidad el orbe y muchas familias de diversos continentes que llevan el mensaje solidario de la Elam en sus corazones, le dedican flores, obras, mensajes y tiernos dibujos, como el de Margarita, quien sabe, a pesar de su corta edad, cuánto hizo y amó a los niños y trazó para ellos el camino hacia un mundo mejor.

El Comandante en Jefe habla en la primera graduación de la Escuela Latinoamericana de Medicina. Foto: Cubadebate
