
Sitio donde reposan los restos del Comandante en Jefe Fidel Castro en el cementerio Santa Efigenia, en la provincia de Santiago de Cuba. Foto: Eduardo Palomares
El 25 de noviembre de 2016, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro Ruz, informó a Cuba y el mundo de la muerte de su hermano Fidel, líder histórico de la Revolución, quien estuvo al frente del país por casi cinco décadas.
Días después, precisamente el 3 de diciembre, fue inhumado en el cementerio Santa Ifigenia, Santiago de Cuba, cerca del mausoleo de José Martí.
El 4 de ese mismo mes se realizó la solemne y privada ceremonia, tras el recorrido del traslado de sus cenizas, desde La Habana al oriente del país rememorando el itinerario del recorrido de la Caravana de la Libertad en enero de 1959.
Así recuerdan muchos el histórico momento: Es una piedra con formas redondeadas y una lápida que dice simplemente “Fidel”. Cuando arribó la urna de cedro que guarda sus cenizas al suelo sagrado de Santa Ifigenia, le correspondió al General de Ejército depositarlas en el nicho cavado de dura roca que ya le aguardaba.
Al verla, uno se remite rápidamente al II Frente Oriental Frank País, pues su estructura recuerda la tumba de Vilma Espín, ubicada en el Mausoleo de este municipio santiaguero. Es una piedra de granito gris traída de las inmediaciones de la Sierra Maestra, que en sus alrededores tiene sembradas plantas califas.
El monumento comprende, asimismo, una pirámide de color verde, hecha de hormigón que muestra el concepto de Revolución, el cual se escuchó de su propia voz en aquel sitio, además de su grado de Comandante en Jefe realizado por el arquitecto Eduardo Losada León.
Al transcurrir media hora, era tiempo de cambiar la guardia de honor al Héroe Nacional de la mayor de las Antillas, y además de realizarla por primera vez, y como tributo perpetuo a Fidel Castro. Actualmente el cambio es simultáneo.
El cementerio guarda los restos de los hombres y mujeres del Movimiento 26 de Julio (M-26-7), a quienes se les rinde homenaje con el izaje junto a su tumba de la bandera cubana, y la rojinegra de esa organización liderada por el líder cubano.
En las tumbas de los combatientes del M-26-7 ondean las banderas nacional y de esa organización creada por él.
El cementerio Santa Ifigenia es el camposanto, necrópolis o panteón principal del Oriente cubano y de la provincia de Santiago de Cuba. Se encuentra ubicado al oeste de la ciudad y es el segundo en importancia de la isla después de la Necrópolis Cristóbal Colón, en la capital cubana.
Fue inaugurado en febrero de 1868 y en abril del mismo año se realizaron los primeros sepelios. Fue declarado monumento nacional en 1937 y ratificado en 1979. Lleva ese nombre similar al de una virgen etíope bautizada por el apóstol San Mateo.
Este fue el tercer camposanto oficialmente utilizado en Cuba, luego de los cementerios Espada y Colón, causa por la que buena parte de la historia pasada y presente de la ciudad caribeña se encuentra en la quietud y el silencio de más de sus ocho mil tumbas y otras construcciones luctuosas.
El sitio es Monumento Nacional por el rico arsenal histórico, arquitectónico y cultural que atesora. De ahí que la preocupación por preservar y cuidar tal joya de la cultura santiaguera y nacional sea una constante en el trabajo del Centro Provincial de Patrimonio Cultural y de la Oficina del Conservador de la Ciudad. Constituye una de las riquezas del arte funerario en la nación.
Nombres de hombres muy ligados a la historia de lucha por la libertad del pueblo cubano aparecen en los registros de la necrópolis, como José Martí, José Maceo y Carlos Manuel de Céspedes.
Igualmente, se erigen auténticos monumentos a la memoria de ilustres mujeres, entre ellas Mariana Grajales, la madre de los Maceo; María Cabrales, esposa de Antonio Maceo, y Elvira Cape. De la historia reciente, Otto Parellada, Tony Alomá, Pepito Tey y le sigue una pléyade de jóvenes santiagueros muertos en el combate clandestino contra la tiranía de Fulgencio Batista.
Hoy reposan allí los restos de los combatientes internacionalistas caídos en otras tierras.
En él están, del mismo modo, los restos de 32 generales de las guerras de independencia de Cuba. El mausoleo más importante está dedicado a José Julián Martí Pérez, quien estuvo sepultado junto al resto de los veteranos mambises desde 1947 hasta 1951, siendo inaugurado el 30 de junio de ese año el actual sepulcro, que se encuentra custodiado por una guardia de honor permanente desde 2002.
Entre las figuras históricas sepultadas en el cementerio se encuentran también Federico Capdevila, Pepe Sánchez, Francisco Repilado (Compay Segundo), Frank País, Josué País, y Tony Alomá; cuenta con el Panteón de los Mártires de La Revolución y de Los Caídos por la Defensa.
Sitios consultados: EcuRed, periódico Sierra Maestra y Telesur
