Cuba: el derecho del hombre a la verdadera justicia social

Foto: Internet

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Este 20 de febrero se conmemoró el Día Mundial de la Justicia Social y Cuba tuvo motivos sobrados para celebrarlo, porque desde el primero de enero de 1959, los dirigentes del país, el pueblo y su Revolución, se apegaron a los principios de esa justicia.

De hecho, el Comandante en Jefe Fidel Castro se convirtió en un ícono de la justicia social para su nación y para los explotados de mundo; es la Isla un referente en la constante búsqueda de lo más justo para la sociedad, contra cualquier adversidad, como un David defendiéndose frente a Goliat.

Así sintetizó el líder cubano este proceso, aquel 15 de marzo de 1968, en la inauguración de la escuela primaria Juan Manuel Márquez, en Boca de Jaruco: “Es precisamente la Revolución que busca una sociedad justa, un modo de vida superior, una sociedad más elevada, la que pone en sus niveles más altos los valores patrióticos y humanos. El derecho del hombre a adquirir una cultura, escuela, a trabajar y vivir. El derecho del hombre a la verdadera felicidad”.

Para las Naciones Unidas, la búsqueda de la justicia social es el núcleo de su misión global, a fin de promover el desarrollo y la dignidad humana. Entretanto, para la mayor de las Antillas desde el Programa del Moncada fue una meta que se cumplió con creces desde el triunfo revolucionario.

No obstante, lograrlo en medio de las condiciones externas que rodearon el proyecto humanista y solidario, constituyó una proeza que Fidel Castro describió de esta manera:

“Solo un pueblo que defiende una causa muy justa, la causa de su libertad, de su independencia, de sus derechos más sagrados, pero además un pueblo poseído de un profundo patriotismo y de un extraordinario espíritu revolucionario, puede ser capaz de realizar esa proeza histórica”.

Cuba es un país de paz, defiende en cada escenario la convivencia pacífica y próspera, el respeto a su autodeterminación y para lograrlo tiene la fortaleza y la moral de cuánto logra en materia de su justicia social; aunque en el camino perfectible hacia el ideal de justicia al que se aspira, los hombres y mujeres de este pueblo deben esforzarse, trabajar, construir y superarse.

Además, deben mantener su conciencia vigilante, eliminar individualismos, ser capaces de ver sus errores, contribuir a eliminar las barreras que enfrente cualquier persona, por motivos de género, edad, raza, etnia, religión, cultura o discapacidad.

Revolución en este país significa justicia social y como es del pueblo, es a él a quien le corresponde mantenerla y cuidarla, como certeramente dijera el Comandante en Jefe: “(…) es al pueblo a quien le corresponde defenderla; es al pueblo a quien le corresponde preservarla de vicios, injusticias y errores; es al pueblo a quien le corresponde imponer ese espíritu de justicia y de rectitud, y es solo el pueblo quien puede imponerlo”.

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