Fuiste profeta en tu tierra

Foto: Cubadebate

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La frase acuñada se lee “Nadie es profeta en su tierra”, sin embargo, y a contrapelo de los escépticos, Fidel Castro sin lugar a dudas trasciende como un visionario.

En su alegato de autodefensa conocido como La historia me absolverá, el entonces joven abogado expresó:

“En el sumario de esta causa han de constar las cinco leyes revolucionarias que serían proclamadas inmediatamente después de tomar el cuartel Moncada (….) y a ellas seguirían, (…) otra serie de leyes también fundamentales como (….) la Reforma Integral de la Enseñanza”.

Mucho se ha hablado de lo que propició la obra del Comandante en Jefe en el campo de la educación. La primera revolución cultural en la Isla se inició a solo dos años de haber triunfado el proceso socioeconómico liderado por él.

Pero la alfabetización siguió mas allá, en su autodefensa el líder antillano precisó:

“(…) un gobierno revolucionario procedería a preparar debidamente a las generaciones que están llamadas a vivir en una patria más feliz. (…) no se olviden de las palabras del Apóstol: «El pueblo más feliz es el que tenga mejor educados a sus hijos»”.

Mientras que en enero de 1959 en el país existían solo tres grandes universidades públicas ubicadas en los grandes núcleos poblacionales urbanos con una matrícula de 15 mil 609 estudiantes, hasta el reciente proceso de unificación de los centros de educación superior en la mayor de las Antillas existían 20 universidades, en las que se han graduado más de un millón 320 mil personas.

José Martí pensaba que “un pueblo instruido será siempre fuerte y libre”. Gracias al proceso liderado por el ferviente martiano que fue Fidel Castro, Cuba dispone de un potencial científico considerable, más de 12 mil 281 doctores, de ellos más de 11mil 958 en Ciencias Específicas y un número mayor de 333 son doctores en Ciencias.

El 16 de octubre de 1953, ante el tribunal que lo juzgaba por los asaltos a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y el Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo el líder de la Revolución cubana dijo:

“A los que me llaman por esto soñador, les digo como Martí: «El verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber; y ese el único hombre práctico cuyo sueño de hoy será ley de mañana»”.

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