
Inauguración de la escuela especial 28 de Enero, para débiles visuales, en Guanabacoa. Foto: Periódico Trabajadores
Cuando se habla de desarrollo y logros educacionales sin precedentes en Cuba, a la mente de todos viene con certeza el nombre del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
Con la clara visión del futuro que lo caracterizó siempre, en su histórico alegato conocido como La Historia me Absolverá, realizado en 1953 después de los ataques a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, dio a conocer las medidas que tomaría la revolución en el poder para solucionar los males que sufría el país, entre estos la educación.
Se refirió también Fidel al casi un millón de analfabetos que urgían dejar atrás la ignorancia. “Un gobierno revolucionario procedería a la reforma integral de nuestra enseñanza…para preparar debidamente a las generaciones que están llamadas a vivir en una patria feliz…No se olviden las palabras del Apóstol José Martí: “El pueblo más feliz es el que tenga mejor educados a sus hijos, en la instrucción del pensamiento y en la dirección de los sentimientos. Un pueblo instruido será siempre fuerte y libre”.
Para felicidad de todos los cubanos, con la Revolución en el poder, el gobierno encabezado por Fidel, en su condición de Primer Ministro, dedicaría lo mejor de sus esfuerzos para cumplir el compromiso adquirido con el pueblo, educarlo e instruirlo sería la meta; tarea que iniciaría con los propios miembros del Ejército Rebelde y que paulatinamente se extendería a todos los sectores de la sociedad cubana.
Por su iniciativa y convicción, en 1961 se desarrolló la Campaña Nacional de Alfabetización, por lo que movilizó al país y sus diferentes sectores, entre ellos, los estudiantes organizados en las brigadas “Conrado Benítez”, que llevaron la luz del saber hasta los lugares más recónditos del país, misión de gigantes a la que contribuyeron otras fuerzas como los maestros voluntarios, graduados en Minas del Frío en 1959-1960, maestros populares y en general todo el pueblo.
En el Congreso Internacional Pedagogía 2017, la periodista Katiuska Blanco, autora de libros como Todo el tiempo de los cedros y Fidel Castro: Guerrillero del tiempo, de forma acertada señaló en la apertura del evento: “se habla siempre de la Campaña de Alfabetización, pero ella fue precedida de esfuerzos que empezaron mucho antes”.
Puso de ejemplo la creación de la Academia Abel Santamaría en prisión, las clases que impartía el Guerrillero Heroico (Che Guevara) a los combatientes rebeldes para que aprendieran a leer y escribir en la Sierra Maestra, y luego del triunfo de la Revolución la creación del contingente de Maestros Voluntarios, las 10 mil aulas surgidas en 1960 y la escritura y publicación de libros de textos sobre la Historia de Cuba.
Las experiencias del Comandante en Jefe en su niñez, lo sufrido, argumentó Blanco, lo colocó junto a los que nada poseían y en favor de una educación nueva, cuyos componentes esenciales fueran el amor; la enseñanza para vivir plenamente en el disfrute de la naturaleza y la cultura; la importancia de forjar el carácter, la espiritualidad, la bondad y la capacidad de sacrificio; las martianas ideas del bien y la virtud; claves de lo que él consideraba imprescindible para los seres humanos.
El país se llenó de escuelas gracias a Fidel
Fidel sembró de escuelas de las diferentes enseñanzas el país: primarias, secundarias, institutos politécnicos y pedagógicos, universidades; un país pequeño se tornó gigante porque sus habitantes abrazaron el saber; con los años se incrementó el número de licenciados, máster en ciencias y doctores que posibilitaron el extraordinario desarrollo de las investigaciones científicas en el campo médico y de la biotecnología, entre otros.
De Fidel fue también la idea de crear el método cubano de alfabetización Yo Sí Puedo, que se desarrolló en más de 50 países, y por el cual dejaron de ser iletrados millones de personas. Un equipo de docentes dirigido por la profesora Leonela Relys lo llevó a la práctica: combina los números y las letras.
El pensamiento y la acción de Fidel contribuyó de forma decisiva también a fundamentar y consolidar ideas estratégicas vinculadas al proceso docente educativo que hoy tipifican a la educación médica cubana tales como: la concepción de educación en el trabajo, principio rector de la educación médica cubana, desarrollada en la integración de la docencia, la asistencia y la investigación en la práctica médica.
Bajo esa concepción del máximo líder de la Revolución se formaron miles de especialistas de la salud, médicos integrales comunitarios que han estudiado gracias al empeño del Comandante.
La preocupación de la educación por el ser humano fue una constante en su vida; no concebía que ni un solo niño, adolescente o joven no estudiara; el conocimiento era para él un bien de la vida que nadie se podía dar el lujo de desperdiciarlo; así lo afirmó cuando en una ocasión dijo que el mayor daño que se le pudiera hacer a un infante era negarle la educación.
